¿quién quiso matar a la candidata de Morena?

Dormía Liliana Janix Castro Muñoz. La levantó el estruendo, las llamas, el olor a combustible quemado. Tomó a sus dos hijas y junto a su esposo, dejó la vivienda. Esa madrugada, impotente, vio cómo el fuego consumía todo.

Su caso llegó al Congreso federal. Ahí se abordó el atentado. Se planteó el nivel de violencia que impera en Veracruz, la crispación política, el ataque a las expresiones partidistas, el uso de los programas sociales federales para cachar votos y la mala fama del candidato oficial.

Liliana Castro no era famosa. La desventura la hizo así. Es la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional a diputada federal por el distrito de Acayucan, la elegida del Peje López Obrador, hoy en boca de todos por el ataque.

Había concluido una jornada en busca del voto, el domingo 12. Acudió al municipio de Jesús Carranza. Un tipo la fotografiaba y tomaba nota de cuanto decía. Lo abordó. Reclamó su proceder. Admitió el sujeto que le pagaban para siguiera sus pasos y documentara todo. Era hostigamiento al estilo del PRI, la ruindad del fidelismo.

Liliana contiende por Acayucan pero vive en Isla, Veracruz, municipio que pertenece a ese distrito. Su hogar sirve también de oficinas de Morena. Esa noche todo parecía normal.

Dormía cuando a eso de las 3 de la mañana, quizá unos minutos más, en la madrugada del lunes 13, un estallido la despertó. De inmediato vio las llamas. Ella, su esposo y sus dos hijas abandonaron la vivienda. De la casa no quedó nada.

Llamó a los bomberos, al alcalde, a Protección Civil, al Ejército, la Marina y la Policía. Nadie acudió. Tres horas después llegó una patrulla de Fuerza Civil, el cuerpo de élite del duartismo. Tomó nota de lo sucedido y se marchó. Liliana intentó presentar su denuncia ante el Ministerio Público pero no pudo; estaba cerrada la agencia.

Nadie, ningún candidato en Veracruz, ha pasado por una experiencia tan brutal. Los han amenazado. A Armando Rotter en Coatzacoalcos, tres tipos armados le allanaron el domicilio y estuvieron a un paso de llevarse a su esposa e hijos, pero ella, en su auto, los evadió. A otros los han presionado con amenazas, pintas en fachadas, llamadas telefónicas, mensajes de texto. Pero a Liliana Castro, la candidata de Morena la quisieron matar. Le quemaron su casa. Pretendieron asesinarla y, junto con ella, a su esposo e hijas.

Su caso lo abordó este martes 14 el Congreso federal. Se planteó un punto de acuerdo, que algunos consideraron insuficiente, para que se realice una investigación a fondo.

Manuel Huerta Ladrón de Guevara, diputado de Morena, uno de los más aguerridos en el Congreso, describió a Veracruz como lo que es: un estado sin ley, corrompido, con crímenes de periodistas impunes; con un gobernador, Javier Duarte, que dijo que le extrañaba que el alcalde de Medellín no hubiera “podido callar” al periodista Moisés Sánchez Cerezo, y tras el asesinato, la Fiscalía no lo hubiera llamado a declarar.

Cita Manuel Huerta la podredumbre. Habla de los ladrones de elecciones, el uso de los programas sociales federales; el nombramiento de Víctor Rodríguez Gallegos, ex subdelegado de Sedesol federal en Veracruz como nuevo dirigente estatal del Movimiento Territorial del PRI, galardón a un mapache; la intromisión de Fidel Herrera en el proceso electoral con todas sus mañas; la candidatura de don Mala Fama, el priísta Erick Lagos Hernández, operador fidelista, de escándalos zetas y desmentidos que nadie cree.

“Veracruz —expresó el diputado Manuel Huerta— está catalogado peor que África en materia de seguridad a un gremio como los periodistas. Tan sólo el caso de Regina Martínez, el caso de Gregorio Jiménez, recientemente hoy los medios en Veracruz retoman el caso de Moisés, periodista asesinado en Medellín y vinculan al propio gobernador en una mala frase que un dictamen de la comisión de periodistas tiene, de donde él dicen que dijo y qué no lo pueden callar, y obviamente eso abre o debería de abrir un vínculo de la investigación que se está haciendo sobre el tema y digo por qué, porque el caso es que el Ministerio Público y en este caso la Procuraduría de Justicia del estado, sin duda no tiene credibilidad para nosotros.

“Veracruz –y lo digo con un análisis conservador– es una entidad asolada por la delincuencia, la inseguridad, la corrupción gubernamental, la pobreza y la marginación. Y pese a ello, el Morena ha hecho un esfuerzo por presentar candidaturas sólidas, de gente proba, honesta. He dicho, queremos rescatar la vía electoral.

“Obviamente Liliana, la que sufrió esto, este atentado contra su patrimonio, contra su familia, confronta contra un candidato lleno de mala fama en ese distrito (el fidelista Erick Lagos). Su único mérito es ser el alumno más aventajado de la fidelidad, que tanto detestan ahora los veracruzanos y veracruzanas, porque son los que han llevado a Veracruz a este nivel de mediocridad y de desastre que viven los ciudadanos.

“Ese clima electoral en Veracruz que prevalece se ve enrarecido, no tan sólo por esto. Recientemente, la semana pasada, se entrometen las autoridades locales y federales, que ahora envían como operador territorial del PRI en Veracruz, a Víctor Rodríguez Gallegos, ex funcionario de la Sedesol que buscará utilizar esa estructura de Secretaría a favor de los candidatos de su partido.

“Hay que recordar el clásico ‘No te preocupes, Rosario’, de Peña Nieto y Rosario, que se implementó en Veracruz y que fue grabado y denunciado y que evidentemente no pasó nada, pero dejó esa escala y esa escuela de tramposería electoral.

“Es por eso que decimos que lo que le sucedió a la casa —por fortuna nada más la casa de la compañera Liliana— fue un atentado. El atentado lo dejó el olor a la gasolina, la línea de fuego que ella todavía observó en la palapa, que fue la única que por fortuna se quemó ahí con este pretendido esfuerzo. Y ella tuvo a bien y a tiempo sacar a su familia y obviamente el hecho que no lleguen las autoridades municipales ni nadie de la protección civil y de seguridad ni nada, hasta cuatro o cinco horas después, obviamente deja una idea de que ahí hay un atentado.

“Nosotros hacemos un llamado evidentemente a que estemos alertas contra esto que ocurre. No podemos estar aquí después pidiendo minutos de silencio hacia candidatos de la oposición, en este caso en el estado de Veracruz.

“Nosotros por eso, desde aquí, hacemos responsable, porque los que mal gobiernan Veracruz, el que se dice gobernador y su antecesor, porque parece que es el antecesor el que todavía sigue gobernando, él no se mueve sólo, no se manda sólo. Se coordinan con la Secretaría de Gobernación, con la Presidencia de la República.

“Es por eso que en esta tribuna tenemos que dejar dicho que cualquier cosa que le pase a Liliana, a su familia, a los candidatos opositores, al de la misma voz en el estado de Veracruz, tendrá que investigarse a los que ya he mencionado, a Peña Nieto, Osorio Chong, a Duarte, a Fidel Herrera y a todos estos que están generando —culmino, presidente— esta tristeza en el pueblo de Veracruz.

No se sabe quién intentó matar a Liliana Castro. Los morenos sospechan de Erick Lagos. Lo han expresado en mítines en Xalapa. Y si no fue Erick Lagos, el hijo político predilecto de Fidel Herrera, contrincante en Acayucan, alguien ya los metió en esa dinámica de violencia.

Liliana era una el domingo 12. Tras el atentado, la madrugada del lunes 13, es otra.

(Con información de mussiocardenas.com)

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