¿Quiénes ayudan a los que asesinan periodistas?

El asesinato de Pedro Tamayo pone nuevamente sobre el gobierno de Javier Duarte los reflectores nacionales e internacionales. Es el periodista número 19, sin contar con cinco desaparecidos y otros más amenazados, o que sufrieran alguna agresión en lo que va del sexenio actual. Ya es un lugar común decir que Veracruz es el estado más riesgoso para ejercer el periodismo. El gobierno de Javier Duarte no ha podido brindar las garantías de seguridad suficientes para que los periodistas ejerzan su trabajo sin riesgos mortales. Antes bien, la actitud de desdén del gobernador, a la que se suma la actitud de su secretario de Seguridad Pública, quien considera a los periodistas como “pinches”, es decir dignos de menosprecio, más que abonar, resta.

Reza el dicho que “el que es fiel en lo mínimo es fiel en lo mucho, y el que es infiel en lo mínimo lo es también en lo mucho”. Si de entrada un policía molesta en público, o agrede a un periodista que está realizando su trabajo, por supuesto que se puede atrever a más cuando nadie lo esté mirando. El secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, con su actitud y desdén fomenta en sus policías la agresión hacia los periodistas. En las ocasiones que los policías agreden a los ciudadanos ya sea en manifestaciones o bloqueos, los policías no tienen una orden clara de dejar que los periodistas desarrollen su trabajo sin ser agredidos. Los periodistas son tratados como delincuentes a los que se debería aplacar.

Pues si desde el gobierno se trata así a los periodistas, los criminales menos empacho tienen en agredirlos. Dice el fiscal del estado que de 14 crímenes contra periodistas (la cuenta real es de 19), sólo un responsable tiene sentencia. ¡Vaya récord! Esa estadística no la entienden los delincuentes, pero si advierten que hay mucha impunidad en este tipo de crímenes. No ha sido suficiente una Comisión Estatal de Atención y Protección para Periodistas, no ha sido suficiente que Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos de la Segob visite constantemente el estado de Veracruz. No ha sido suficiente que 56 periodistas y activistas veracruzanos estén resguardados por Gobernación, algo falla.

En el caso de Pedro Tamayo, según declaraciones de familiares y testigos, la policía estatal, en lugar de apoyar a la familia para detener a los asesinos, entorpeció el auxilio. En un video que se puede ver en el portal Libertad bajo Palabra se escucha como los policías, con todo el cretinismo del que son capaces, dan direcciones incorrectas para que la ambulancia se retrase y no pueda llegar al auxilio de Pedro Tamayo quien todavía estaba con vida. La esposa de Pedro Tamayo dice que uno de sus hijos iba tras los delincuentes, pero que una patrulla le cerró el paso. Se escucha en el video al hijo reclamando al elemento de la policía que él les dio el paso, pues vio quienes fueron.

Cabe mencionar que en el caso de los cinco jóvenes que fueron desaparecidos por una célula del crimen organizado, fueron los policías estatales los que entregaron a los jóvenes para que los asesinaran. Esa misma policía es la que entorpeció o quizá apoyó a los delincuentes que mataron a Pedro Tamayo.

Esa es la verdadera razón por la que se sigue matando periodistas en Veracruz, porque al parecer la policía de Bermúdez Zurita no está de parte de las víctimas sino de los victimarios.

Si no renuncia Javier Duarte, si no renuncia el secretario de Seguridad Pública, así como van las cosas, todavía les queda tiempo para que a esa lista se sume el periodista número 20.

Por: Armando Ortiz / “Viernes contemporáneo”

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