“Quitar un río” ofrece Javier Duarte a damnificados

•También, y de paso, desaparecer el pueblo de Juan Díaz Covarrubias
•Vecinos se quejaron de que cada año con las lluvias viven el terror y el miedo
•Denunciaron la desaparición de diez millones de pesos
•El góber se pitorrea de todos

Fiel a su política de frutis, perritos chihuahueños, manzanas podridas, tiempos peores, cañas de pescar y “aquí no pasa nada”, el gobernador de Veracruz ha acuñado una nueva frase bíblica, y de paso, humillado a la población.

Fue en la comunidad “El Sauzal”, de Juan Díaz Covarrubias, el miércoles 21 de octubre, cuando unos damnificados que lo recibieron con vítores y aplausos apenas descendiera del helicóptero oficial, le plantearan una “solución práctica” al cauce del río que cada año se desborda y siembra el terror, el miedo, la incertidumbre y la zozobra.

Entonces, y de acuerdo con la nota del portal www.notimexpr.livejournal.com, tomada del Diario del Istmo, luego de que el vocero del obispado de San Andrés Tuxtla, Aarón Reyes Natividad, le rogó su clemencia, el señor Javier Duarte respondió con una pregunta, digamos, apocalíptica:

“¿Quitar el río?”, para luego enseguida echarse la carcajada, porque así, en efecto, estaba superando su propio récord, quizá, acaso, de ocurrencias como parte de su estilo personal de gobernar y ejercer el poder, pitorreándose “a plenitud en el quinto año” de gobierno.

Entonces, y ante una población sorprendida y atónica con su respuesta como Máximo Jefe del Priismo en el Veracruz de Fernando Gutiérrez Barrios, Fernando López Arias, Jesús Reyes Heroles, Adolfo Ruiz Cortines Miguel Alemán Valdés, reviró con más énfasis:

“¿Trasladar a toda la población de Juan Díaz Covarrubias a otro lugar?”.

Y su sonrisa fue prosperando otra vez en carcajada ante la mudez del delegado federal de la Conagua, Iván Hillman Chapoy, y el silencio del presidente municipal, Lorenzo Vázquez Reyes, quien minutos antes también entrara a al pitorreo rechazando que era

inocente de la acusación de que se había robado diez millones de pesos enviados por Conagua para el dragado del río.

“CONAGUA hizo el dragado” reviró el alcalde ante Iván Hillman.

Entonces, el presidente municipal se lanzó en contra de la población para decir que la protesta por el río desbordado y la acusación de pillo y ladrón se debía, oh paradoja, “a un golpeteo político” en su contra.

Incluso, fue cuando el Jefe Máximo del Priismo tomó el micrófono para alivianar al presidente municipal que repartía los madrazos hacia el delegado de Conagua, ex secretario de Turismo con Fidel Herrera y ex presidente municipal de Coatzacoalcos.

Antes, pues, en el siglo pasado, por ejemplo, la promesa aquella de un político que ofreció introducir un río en el pueblo porque en un desliz había ofrecido un puente ha sido rebasada por completo por Duarte que planteó “quitar el río”.

Y, de paso, desaparecer por completo al municipio de Juan Díaz Covarrubias, con todo y su ingenio azucarero, para reubicarse en la tierra prometida, el paraíso, el mundo ideal.

Moisés, redimiendo a su pueblo.

“AQUÍ NO PASA NADA”, SEÑORAS Y SEÑORES, Y QUE SIGA LA FUNCIÓN

Una más, pues, del Veracruz folklórico, dicharachero y desmadroso que estamos padeciendo como parte del estilo personal de gobernar.

Inició, por ejemplo, cuando de pronto la frase bíblica de “Aquí, no pasa nada” se convirtió en un eslogan que, incluso, cuajó con grandes expectativas en el altiplano, luego de que fue recurrente en todos y cada uno de los pendientes sociales que la población solía plantear.

Después han seguido muchas otras, desde que los ladrones en Veracruz sólo roban Frutsis, Pingüinos, apitas y refrescos de cola hasta que en duartismo nunca, jamás, han secuestrado mujeres, porque todas huyeron con el amante, ni tampoco han plagiado a hombres, porque todos están internados en granjas alcohólicas.

Quizá una de las frases bíblicas más impactantes fue la pronunciada en Poza Rica, con la convocatoria a los medios de “portarse bien porque vendrán tiempos peores en que caerán muchas manzanas podridas”.

Desde luego, la frase respaldada con un hecho singular fue la caña de pescar de regalo a Héctor Yunes Landa en su cumpleaños para pescar “los peces gordos” de su familia, “aquí nomás en El Estero” y que originó el más profundo encono del senador, y por añadidura, la peor ruptura de que se tenga memoria en la política local.

¡Ah!, nadie pudiera omitir la postura del Fiscal General de que en las fosas clandestinas que suelen aparecer sólo han encontrado “cadáveres; pero de perros callejeros” expresada cuando en un bar de la congregación de Tejería, en el puerto jarocho, los marinos hallaron un cadáver.

Ahora, no obstante, y de acuerdo con la nota del portal notimexpr.com, el góber se voló la barda. Primero, pitorreándose de unos damnificados a quienes ofreció, en medio de carcajadas burlonas, “quitar el río” y luego reubicar por completo a todo un municipio sureño.

Por: Luis Velázquez

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