Reforma eléctrica urgente

Postigo

Por José García Sánchez

Hay algunos comentaristas que todavía consideran que cancelar el aeropuerto de Texcoco fue una mala idea. No le bastan las fotografías que se muestran en todos los medios donde se aprecia totalmente inundado el predio donde estaría operando, la nebulosa mental de su ideología rancia les impide ver la realidad. Como sucede en este caso.

Otro de los ejemplos de miopía donde se colocan este tipo de lentes es la reforma eléctrica que propone el gobierno federal y que pueden tomar el ejemplo de España, donde ya se hizo de manera completa, lo que los panistas y priistas quisieron hacer en México.

Pero acusan de ideologizar todo y lo que no cabe dentro de su estrecha comprensión le llaman comunismo. Recuerda a los primeros habitantes del planeta que al desconocer el rayo y la lluvia le colocaban un significado sagrado. Ahora es el fantasma del comunismo el que les impide ver por lo demás y dar vigencia a una inercia de pensamiento que no sólo no existe sino que retrasa la evolución humana y el pensamiento social y político de México.

La falta de sentido común que expulsan los miopes que ni siquiera pueden creer las evidencias de la realidad para quedarse con lo que quieren creer y olvidan lo que en realidad sucede en México. La nostalgia por ese aeropuerto, o la injusticia de imponer criterios que implican sobreprecios, propinas, comisiones, robos, moches, etc.

Lo mismo sucede con la reforma eléctrica, quienes están en contra de esta reforma quieren que la luz suba 500 por ciento su precio como sucedió en España, cosa que ni siquiera los defensores de la vieja reforma energética podrían pagar, pero leen por encima lo que deberían investigar a fondo y como el miedo al ridículo se les olvidó desde hace años, caen en la trampa de los malos quienes consideran que es necesario dejar las cosas como estaban aunque sea la población la que enriquezca a las poderosos empresas extranjeras.

El ejemplo de aeropuerto inundado es muy claro. Desde tiempos de Peña Nieto se sabía que el negocio en ese aeropuerto sería el mantenimiento porque cada vez que lloviera deberían gastar el precio de su construcción, para nadie es un secreto eso. Pero pocas veces leen sobre lo que escriben y las críticas no los convencen pero sí les crean un resentimiento que termina por convertirse en odio contra toda decisión del gobierno federal, sin mediar raciocinio de por medio.

La reforma energética se convirtió en bandera partidista, ideológica, incluso marca una división entre pasado y futuro, pero el trasfondo de esta discusión está el monopolio de las empresas privadas contra la decisión de retomar el control de la energía eléctrica.

No se trata de evocar a Lázaro cárdenas para así conquistar el voto a favor de la reforma de los príistas, ni de atacar la obsesiva privatización de Salinas de Gortari. Está en juego una actividad estratégica de México, no puede concesionarse y menos venderse la seguridad nacional, tampoco puede colocarse a la población como carne de cañón para que pague tarifas impagables. Esto está muy lejos del control del poder, no es una expropiación del suministro, para quienes todavía no leen las leyes al respecto.

Así como Zedillo se convirtió en asesor de las empresas ferroviarias luego de desmantelar las vías de los trenes en México, así funcionarios de España y México ahora mismo son asesores y ejecutivos de Iberdrola, la compañía que vende inexplicablemente cara la energía eléctrica en España.

Si los españoles no tuvieran el grave problema de las injustas tarifas sería muy difícil explicar a quienes siempre se les ocultó lo que se hacía en las entrañas del poder, pero ahí está el ejemplo claro. Desde luego para quienes tengan dos dedos de frente, los demás sin ser millonarios piensan como potentados. Ni modo.

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