Religiones por el poder

Postigo

Por José García Sánchez

Una vez concluidas las elecciones los partidos políticos deben crear cuadros para todos los cargos, con el fin de evitar actos políticos fuera de la legalidad por parte de grupos fuera de la ley que defienden fanáticos y emisarios del pasado. La formación de líderes y militantes sólo está en manos de la derecha, en las universidades confesionales y sus agrupaciones que de ellas se derivan, existen espacios que son más conservadores de que los que hoy la ley permite.

El rezago en la formación de cuadros en todos los partidos políticos abre la puerta a un clero rancio asociado con el empresariado cristero, cuyo conservadurismo está más cerca de la Inquisición que de la época actual. Son las universidades confesionales las que engendran cuadros políticos de ultraderecha violentos, muy al estilo del MURO, en los años 60, creada por empresarios y clero; o de El Yunque, nacido en el seno del PAN en los años 50, para enfrentar disposiciones de gobierno con lo que no están de acuerdo. Los cuales al no poder asomar el rostro en público crean grupos de choque clandestinos para hacer valer sus ideas por la fuerza.

En esos grupos la consigna la convirtieron en ideología y el dogma de fe en propuestas de salud pública. Así, universidades, asociaciones dirigen su dinero y esfuerzo a la creación de partidos. Su bandera a favor de la vida es convertida en estatutos, programas de acción, pero sobre todo para incursionar en la vida política desde las religiones, es la defensa a la vida y su fobia por la homosexualidad, concepto que por el momento va perdiendo terreno en México y así lo demuestran las decisiones unánimes de los congresos locales de Sinaloa y Baja California, al aprobar los matrimonios del mismo sexo y la práctica voluntaria dela aborto hasta las 12 semanas. Otro ejemplo es la desaparición del PES, que hacía de sus valores personales un consigna social y política.

Sin embargo, existen grupúsculos que intimidan y acosan a los legisladores federales y locales a través de correos electrónicos, cartas, twits, pintas en las paredes, llamadas, para que se vote en contra del aborto, de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

La lección de la historia dicta que ellos no deben entrometerse en la vida de otros, el libre albedrío es parte esencial de los derechos humanos dentro y fuera de las religiones, pero los grupos evangelistas, y católicos radicales creen tener la verdad en un puño y ni siquiera son capaces de darse cuenta de que están manipulados.

Hay agrupaciones como Iniciativa Ciudadana y Frente Nacional por la Familia, encabezada por un egresado de la Universidad Panamericana, que presionan y amenazan, en una labor claramente racista con este mensaje en las redes: “Ayer en Baja California no sólo se aprobó el matrimonio homosexual, sino una ley contra la discriminación que puede implicar un atentado contra la libertad religiosa. Estamos tomando medidas para frenar ambas leyes. La batalla aún no termina”,

Estos grupos cuestionan que una madre decida sobre la vida de otra persona, pero ello al prohibirle abortar hasta los 12 años están decidiendo sobre la vida de otra persona por prohibirla hacer lo que considera más adecuado.

Hasta ahora, sólo 16 entidades federativas reconocen el derecho al matrimonio igualitario en el país, es decir, la mitad: Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Ciudad de México, Chihuahua, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí y Tlaxcala, además de Sinaloa y Baja California.

En este sentido la Segob debe estar alerta de esta invasión a la privacidad de un grupo que quiere revivir la Inquisición, imponer criterios religiosos sobre las leyes, marginar a las minorías y discriminar a quienes no piensan como ellos.

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