Repunta el abstencionismo en las elecciones

Crecen los indecisos

Ante la difusión de un México distinto, de realidades que chocan y se rechazan, los mexicanos pasarán de la indecisión al abstencionismo en menos de un mes

Por Ángel Álvaro Peña

Las campañas políticas pasaron de ser orientadoras para que la gente vote en conciencia sobre el que mejor los represente, a una confusión de realidades que los partidos interpretan según sus intereses.

La autoridad electoral dejó pasar agresiones, alusiones, descalificaciones en los spots, en las pancartas, en las paredes y ahora los partidos tienen como estilo personal la manera de descalificar al contrincante. Atrás quedaron los tiempos de las propuestas, de la identificación de los proyectos según la ideología de los partidos.

Los medios han dejado de ser el eco de los proyectos de partidos y candidatos para convertirse en herramientas de insultos y denostaciones de unos y otros. Ser contrincante político convirtió a algunos personajes en enemigos a muerte. No quieren ganar elecciones, sino que quieren que el contrincante pierda, que no es lo mismo, pero es lo más usual. Y esto no deja de sorprender a la población que no entiende la mediocridad y el conformismo de los agentes políticos que deberán cambiar el rumbo de México.

Las campañas electorales, hoy más que nunca en la historia de México se convierten en un circo, donde mientras más se grite más se es escuchado sin reparar en proyectos o propuestas, la población está consciente de esa falta de solidez de los partidos que son los que deberían fortalecer la democracia.

Ante este panorama de debate al ras del suelo y de discusiones agresivas, la población optará por quedarse en casa el 6 de junio, lo cual ayudará mucho a los partidos pequeños y a los que empiezan, porque su 3 por ciento mínimo para lograr o conservar el registro, podrán conseguirlo fácilmente, ya que ese porcentaje se obtiene de la votación emitida y no del padrón electoral.

Es decir, el abstencionismo tiene también sus beneficiarios, pero quien pierde es la democracia. Cómo opinar sobre la realidad del país si se niegan a tener ese derecho con el abstencionismo, es decir se adopta una posición pasiva, pero a la hora que tocan sus intereses o no se sienten representados por los ganadores empiezan a protestar, pero fueron incapaces de emitir su voto en las urnas.

Desde luego que el abstencionismo, así como tiene sus causas debe tener su lectura y la más inmediata tiene que ver con el hecho de que si el abstencionismo es alto, es porque los mexicanos no se sienten representados por ninguna de las fuerzas políticas que están en la competencia. Desde ahora se muestra en la indecisión el futuro de un abstencionismo importante.

De por sí en las elecciones intermedias la participación ciudadana baja considerablemente, comprada con la que eligen presidente de la República, y eso se ve incrementado porque la población no sabe por quién votar porque hay tanta información, real y ficticia, que no sabe cuál es la verdad.

Distorsionar la realidad pareciera ser la consigna de los partidos políticos en competencia. La población ha optado por escoger la información que más va de acuerdo con su manera de pensar, pero no escoge la más real, porque en medio de esta saturación de medios y redes, los ciudadanos terminan presos de la mentira y la manipulación.

Decir la verdad o mentir da lo mismo a la hora de interpretar la realidad. Por eso es evidente que quienes quieren competir tienen como primera consigna que pierda el contrincante, en lugar de dirigir sus esfuerzos a ganar las elecciones. Hay partidos que a lo que aspiran es a conservar su registro y no ganar los cargos de elección popular por los que pelean.

Otros partidos luchan por conservar el segundo lugar en su entidad federativa o en el Congreso, pero no por ganar las elecciones. Incluso puede hablarse de partidos que quieren conservar el tercer lugar electoral como lo mejor que pueda sucederles en estas elecciones.

Con estas ambiciones legítimas nadie puede creer en la seriedad de los comicios y por ello prefieren quedarse en sus casas y dejar de participar en la mínima expresión de actividad política que tiene un ciudadano: ejercer su derecho al sufragio.

La facultad de los mexicanos por transformar su realidad ha quedado en segundo término ante la ausencia de normas electorales más estructuradas. No hay autoridad electoral cuando en lugar de enfocar su atención a las campañas los consejeros electorales se dedican a ofrecer conferencias y a protagonizar con su persona, unas elecciones de las que sólo deben ser árbitros.

En este año no se ha visto a la autoridad electoral convocar al voto, describir lo que significa, explicar su valor presente y futuro. No se convoca a votar, se manipula para señalar, desde el INE, a buenos y malos, como si se tratara de algo fatal, donde la vida y la muerte, lo blanco y lo negro simplifican una selección de ideas y una identificación con los actores políticos del futuro con el objetivo común de transformar la realidad del país.

Estas campañas, desde meses antes de iniciar anunciaron agresión y violencia. Han muerto y han sido agredidos cientos de candidatos en las elecciones recientes, como nunca antes desde que existe el INE, esto debe ser corregido, pero también entendido y comprendido por los mexicanos que deberán tener conciencia sobre la trascendencia del voto.

No sólo hacer cambio de autoridad electoral, también de leyes electorales y de una actitud ciudadana donde se coloque la ponderación de la democracia por sobre los partidos y los candidatos y no al revés.

00
Compartir