Reyes Heroles está presente

Un siglo de ideas

A 100 años de su nacimiento, el legado de don Jesús Reyes Heroles sigue rigiendo la política de nuestro país

Por Ángel Álvaro Peña

A cien años del nacimiento de uno de los políticos más importantes en la historia de México, don Jesús Reyes Heroles, el país se muestra más necesitado de líderes y los partidos políticos parecen haber perdido la brújula de la ideología. La política no es una práctica que llene de orgullo a sus hombres y mujeres, y el país requiere de amor a la Patria como lo predicó el gran tuxpeño.

Reyes Heroles nació en Tuxpan, Veracruz, un 3 de abril de 1921, en pleno desarrollo de la Revolución Mexicana.

En 1939, a los 18 años, ingresó a las filas del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), como ayudante de su presidente, Heriberto Jara, donde hizo carrera, creció con el partido y el partido creció gracias a su pensamiento y su trabajo.

Su vocación política se mostró desde su adolescencia y su tesis de licenciatura en derecho se tituló “Tendencias actuales del Estado”, se graduó con mención honorífica, era el año de 1944. El país apenas se acomodaba en la institucionalidad y las expresiones distintas de país comenzaban a unificar en busca de la concordia nacional. Es decir, tuvo que aprender de la política mexicana desde sus manifestaciones más burdas hasta las más civilizadas en medio de fanatismos y ortodoxias.

En ese punto de convulsión nació el Reyes Heroles que en su momento dio personalidad propia al partido que representaba el sacrificio de un millón de campesinos.

La pasión por la política se asentaba en su vocación por el Derecho, a grado tal que no escatimaba tiempo en actualizarse en el conocimiento de las leyes y para llevar a la práctica esa efervescencia en la transformación del país se dedicó también a dar cátedra de 1946 a 1963, impartiendo Teoría General del Estado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, antecedente de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Las corrientes políticas en ese tiempo invadían de ideas en todo el mundo, por un lado, el fascismo, por otro el nacional socialismo, el Estado soviético que nunca llegó a ser comunista, y a pesar de estas tendencias políticas radicales supo darle forma y fondo a un proyecto de partido que influyó en las bases sociales de México.

Eran tiempos en los que el proyecto de partido era un proyecto de Nación, que don Jesús supo equilibrar y darle cabida al desarrollo político e ideológico de México.

No ha habido un político que haya influido más en nuestro país que don Jesús Reyes Heroles.

Ante la imposibilidad de ser presidente de la República, por ser hijo de extranjeros, recorrió varios cargos públicos de primer nivel, cuando todas esas responsabilidades eran otorgadas a abogados y sobre todo egresados de la UNAM, en cuyas aulas pasaría buena parte de su vida.

En ese entonces no era necesario la variedad de especialidades ni la diversidad de universidades. La UNAM daba para todo y el orden y la armonía social funcionaba gracias a una justicia social que el partido en el poder colocaba en la balanza del equilibrio social y hacía de ella su principal consigna.

Fue asesor de la Presidencia durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958); diputado federal (1961-1964); director general de Petróleos Mexicanos (1964-1970); presidente del PRI (1972-1975); secretario de Gobernación (1976-1979) y de Educación Pública (1982-1985), entre otras responsabilidades.

Partidario de las ideas políticas supo darle solidez al PRI con una base ideológica que fue sostén del poder por más de 70 años. Los excesos todavía no eran tan evidentes y la sensibilidad de los cargos públicos armonizaba con las necesidades de la población.

Para don Jesús Reyes Heroles, la política sin ideas era una indignante farsa; las ideas alejadas de la realidad, cobardes evasiones.

Según él: “Las ideas estimulan al movimiento y el movimiento, al confrontar las ideas con la realidad, las amplía y las hace visibles.”

Su pensamiento pudo plasmarlo en discursos, escritos, declaraciones, pero, sobre todo, en acciones. Siempre acudió a los clásicos para dar luz sobre el presente y en muchos casos sobre el futuro.

Los tres tomos sobre el Liberalismo Mexicano siguen siendo libros de consulta no sólo para quienes estudian la historia de México sino para politólogos que quieren profundizar en el desarrollo de un país que todavía no ha encontrado el equilibrio político ni social a pesar de pensadores como don Jesús Reyes Heroles.

Tiene un sinnúmero de libros que van desde la acción política hasta la crítica a los clásicos enciclopedistas y los clásicos del pensamiento político, pero sin duda su pasión era la historia.

Apasionado de la lectura, pero más aún de la historia, se nutrió de los eventos más sobresalientes de México y el mundo para darle forma y pensamiento a un partido que sin su intervención no hubiera podido consolidarse como un proyecto fuerte de nación.

“Todos los caminos conducen a la Historia y la Historia está en la entraña de todo conocer o hacer. La cumbre misma del conocer parece ser la historia de la historia”, dijo en el discurso al integrarse a la Academia Mexicana de la Historia.

Reyes Heroles supo darle a la oposición un espacio que necesitaba, con la reforma electoral de 1962, cuando empezaron a surgir las representaciones parlamentarias de las minorías que fueron creciendo hasta lograr la alternancia en el poder

Organizó la proporcionalidad del Congreso otorgando a cada partido, además de las curules que obtuviera por votación mayoritaria, cinco diputaciones de partido si lograba 2.5 por ciento de la votación nacional, y una curul más por cada 0.5% adicional hasta un máximo de 20.

Al ver que en 1977 sólo había un candidato a la Presidencia de la República, porque la preponderancia de un solo partido desmotivaba a la oposición a lanzar su candidato y decepcionaba a la población para acudir a las urnas, abrió la competencia a más opciones. Entonces se reagrupó el PAN y hubo oportunidad para que el Partido Comunista Mexicano tuviera espacios en el Congreso del país.

En los escaños parlamentarios tuvieron voz y voto legisladores de partidos hasta entonces proscritos de la escena política.

Pero no sólo fortaleció y transformó la política, también realizó cambios en la vida académica de la universidad, como la creación del Sistema Nacional de Investigadores promovida cuando era secretario de Educación Pública en 1984.

Jesús Reyes Heroles murió en marzo de 1985 en Denver, Colorado, poco antes de cumplir 64 años. A un siglo de su nacimiento sus ideas lo hacen presente y se reconoce su visión hacia un futuro donde se le reivindica como uno de los grandes políticos de la historia de México.

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