Rolando Quevedo: cátedras de lodo

Con la venia, o no, del Magistrado Cara de Muela, Edel Álvarez Peña, su amanuense Rolando Quevedo Lara dispara lodo, salvas de inmundicia y una avalancha de mentiras. Infama y agravia. Ataca a mansalva, implica al que puede y denuesta al que tiene a su alcance.

Usa las páginas del diario Liberal del Sur, propiedad del intratable Edel, para implicar a su gremio, el periodístico, generalizando, en una relación sórdida y turbia, nebulosa, con el área de comunicación de gobierno de Veracruz.

Dice el señor Quevedo, vicepresidente del rotativo, autor de la columna De Primera Mano, que la gira del coordinador de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, Juan Octavio Pavón González, en el sur del estado, tenía tintes de corrupción.

Lo dibujó en el marco de una serie de reuniones, desayunos y comidas, visitas a medios, que el vocero del duartismo habría de realizar los días 16 y 17 de abril.

Dijo Quevedo en su entrega del jueves 16, que a cada reunión fueron convocados reporteros, columnistas y directivos de medios. Y en cada uno habría reparto de dinero, unos de a mil 500 pesos, otros de a 2 mil, unos más de a 5 mil y otros de a 10 mil.

Citó nombres, periódicos, estaciones de radio y televisoras. Señaló incluso a periodistas con trayectoria y las que habría de tener Pavón González con dirigentes de asociaciones de periodistas.

“Los Reporteros del Gobernador” tituló Quevedo Lara, sugerente, filoso, uniformando a todos en la línea oficial.

“En documento que hizo llegar comensal a un desayunadero en céntrico restaurante, catálogo con ta$a$ con las que tienen situados a comunicadores porteños. Con dos mil pesos, a conductores de radio y televisión con los que se reunirá hoy en desayuno en el restaurante Ricka”, escribió el pupilo del magistrado Edel Álvarez, cuyo alias de Cara de Muela se lo clavó Quevedo Lara cuando militaba en la esquina contraria, en Diario del Istmo, a las órdenes de José Pablo Robles Martínez, el jefe del Clan de la Succión.

Habló de otras reuniones en La Barra de Alvarado, Hermanos Carreón, Trocadero y La Flor del Istmo.

Descarnada la intención, refería Quevedo Lara que otro pull de periodistas formaba parte de la nómina de comunicación del gobierno de Veracruz. A otros los tildó de ser las “fuentes del gobernador”.

Tuvo especial interés en un caso y advirtió el método de cobranza a seguir:

“SE REUNIRA en “lo o$curito” con Federico Lagune$ Peña… PARA PODER cobrar, los colegas tienen que firmar recibo y presentar copia de su credencial de elector, a la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Veracruz… UUUFFFFFFF”.

Incluyó a Mussio Cárdenas Arellano en la lista de los “periodistas con trayectoria” y a 60 comunicadores más, aún el mismo Rolando Quevedo, con énfasis especial en una frase: “háganmela buena no sean canijos, de perdiz (sic), inviten a la comilona”. Embarró a diestra y siniestra, hasta a reporteros de Liberal del Sur.

En lo particular, no recibí invitación alguna y de haber sido así, no habría acudido.

Quizá haya quien tome dinero del gobierno estatal, quizá los haya en la nómina del duartismo, quizá algunos o gran parte de ellos sean “los reporteros del gobernador”, pero la generalización implicó una protesta airada.

Desprestigiado plagiario, irresponsable con la pluma, Rolando Quevedo comenzó a recibir metralla de inmediato. Llegaron a Liberal del Sur réplicas de periodistas que nada tienen que ver con el área de comunicación del gobierno de Veracruz. Una de ellas de Pedro Cayetano, de Grupo Acir, y Mussio Cárdenas Arellano, autor de esta columna y del diario Presencia de Las Choapas.

En mi caso, señalé que es una incongruencia suponer que habría recibido recursos del erario por sentarme a desayunar o comer con el vocero oficial de Duarte, cuando en años, desde que Javier Duarte era titular de Finanzas en el gobierno de Fidel Herrera, diputado federal, candidato, gobernador electo y aún ahora como desgobernador en funciones he mantenido una línea de crítica permanente en su contra por el desastre de gobierno que ha realizado, por el nivel de violencia que viven y padecen los veracruzanos, por la deuda descomunal que no ha sido atenuada y sí la ha hecho crecer el gobernador, por la corrupción que impera en su gobierno y la complicidad con los sátrapas del duartismo, que lejos de castigarlos por sus raterías, los premian imponiéndolos como candidatos a la diputación federal o los reciclan en el gabinete.

Se le exigió que demostrara la existencia de la lista de comunicadores que mantienen esa relación insana con el gobierno de Veracruz y que probara que recibían dinero, y de lo contrario que ofreciera una disculpa pública. Eso hizo: “Disculpa pública”, dijo el cínico.

Estrella de Liberal del Sur, amanuense del Magistrado Cara de Muela, golpeador a las órdenes del ex presidente del PRI estatal, Rolando Quevedo tiene un historial de desvergüenza.

Dice que estudió en la Facultad de Periodismo de la Universidad Veracruzana. Sus detractores dicen que sí. Que estaba en el turno nocturno. Y que a diario se iba la luz.

Lo pinta una anécdota infame. Ocurrió en noviembre de 2002. Publicaba a diario Rolando Quevedo Lara, sus textos ágiles, puntillosos, demoledores. Se supo entonces que no eran suyos. Los plagiaba del semanario Zeta, propiedad de Jesús Blancornelas, editados en Tijuana, Baja California.

Llegó el tema al escritorio de Blancornelas. Investigó, midió a Quevedo y lo exhibió. Lo publicó en su columna en el diario Crónica de la ciudad de México, el 12 de noviembre de 2002. Es contundente lo que dice, la mediocridad del plagiario:

“Adela Navarro Bello escribió su columna ‘Sortilegioz’ en ZETA el reciente 11 de octubre. Rolando Quevedo Lara la plagió y publicó con su firma ocho días después. Fue en su sección ‘De Primera Mano’ en el periódico “Liberal del Sur” de Veracruz. Un descaro. El texto original de Adela inició: ‘Es cierto. En Baja California no existe el delito de enriquecimiento ilícito. De verdad así como lo lee’. Rolando publicó: ‘Es cierto. En Veracruz no existe el delito de enriquecimiento ilícito. De verdad así como lo lee’. Quevedo Lara plagió casi todo el contenido. Navarro Bello escribió: ‘Sucede que dicen cercanos al gobernador Eugenio Elorduy Walther, que las personas a las cuales destinó a realizar minuciosa investigación en el caso PRODUSTA y las ventas irregulares no han encontrado nada’. Rolando copió: ‘Sucede que dicen cercanos al gobernador Miguel Alemán Velasco, que las personas a las cuales destinó a realizar minuciosa investigación en el caso de un tal ArRoMa y las cuentas irregulares de ‘esa’ administración municipal no han encontrado nada’. Su plagio continuó. Navarro Bello escribió: ‘La cosa es que aquí mismo en ZETA se han presentado documentos oficiales, denuncias del Ayuntamiento y de particulares sobre los movimientos de PRODUTSA pero oficialmente no pasa nada. No hay delito que perseguir’. Rolando copió: ‘La cosa es que aquí mismo en DE PRIMERA MANO se presentaron documentos oficiales denuncias municipales y de particulares sobre los movimientos del tal ArRoMa, pero oficialmente no pasa nada. No hay delito que perseguir’. Más todavía. Navarro Bello publicó: ‘El gobierno de don Eugenio podrá decir entonces que llegó a una investigación, que la vio, que la realizó y que se fue como llegó: Si na’ de na’ ’. Rolando se apropió ilegalmente del texto: ‘El gobierno del Cachorro de la Revolución podrá decir que llegó a una investigación, que la vio, que la realizó y que se fue como llegó: sin na’ de na’ ’. La columna en ZETA terminó: ‘Lo único que nos faltaba: Que lleguen en la medianía, se vayan en la abundancia y no pase nada. !Ufff!’. En Liberal del Sur: ‘Lo único que nos faltaba: Que lleguen en la medianía, se vayan en la abundancia y no pase nada. Ufff!’. Quevedo cómodamente cambió nombres. Se apropió ilegalmente de toda la columna. La plagió. Y el colmo: Me llamó telefónicamente. Dijo que no fue su culpa. Se la echó a sus secretarias. Según eso acostumbra ordenarles tema, ellas escriben la columna y él nada más la firma. Mi respuesta fue: ‘Si usted firma, usted es responsable’. Me cayó mal culpar del plagio a las damitas. No es de hombre ni de periodista. Sinceramente no le creí. Lógicamente tampoco le creerán sus lectores en el futuro. Aunque diga la verdad. Adela Navarro espera que Rolando Quevedo reconozca su plagio y se disculpe públicamente en ZETA y Liberal del Sur. Hay quien se presta amablemente para denunciarlo y exigirle una indemnización. Por lo pronto lamento mucho que este plagiario no haya estado conmigo en la escuela. Mi maestra Raquel le hubiera enseñado a no copiar”.

Esa es una de tantas sobre Rolando Quevedo, su ínfima calidad moral, su ligereza para enlodar, su frescura para atacar.

Hay más.

(Con información de mussiocardenas.com)

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