Sacrificar la verdad

Postigo

Por: José García Sánchez

La intención por desgastar al gobierno federal no sólo afecta la percepción de los partidos contrincantes, sino que daña a la población que, ante la guerra contra el gobierno actual, se intentan incendiar las conciencias faltando a la verdad.

Cualquier incidente que está en sus manos tergiversar sus causas y efectos ellos pondrán su versión ante la de la lógica y el sentido común en los lamentables hechos de Hidalgo y hasta en la muerte de sus políticos, prefieren atacar al enemigo que darle a la verdad el lugar que merece.

Cuando el único objetivo de un grupo de personas radica en el exterminio del enemigo, descuida la sobrevivencia en su propio frente. Aunque hay quienes incendian su casa para ver arder la del vecino, y con eso su vida tiene por fin sentido.

El PAN y el PRD, dos partidos que no tienen un nivel de deserción diariamente y que apenas cumplen con lo mínimo para tener representación social real–, sacrifican la realidad para golpear al gobierno que encabeza López obrador, desgastándose a ellos mismos y fortaleciendo involuntariamente a su propio enemigo político.

La sed de venganza es superior a su servicio a la población. Quieren ser contrapeso político cuando se desmoronan por dentro, ante esta realidad prefieren sacrificar su unidad, incluso su sobrevivencia, pero no dejar de pegar al contrincante a pesar de tener prioridades para seguir con vida en los próximos meses.

Por su fuera poco, la tendencia a golpear al gobierno ni siquiera tiene fundamentos verídicos ni asiento en la realidad, sueltan declaraciones con la intención de hacer daño y divorciados de la lógica lo que repercute en la credibilidad de por sí desgastada de estos dos partidos que parecieran ser sólo un grupo de dirigentes sin militancia a la vista.

La democracia y el sentido común dictan que no hay partido pequeño ni hay enemigo pequeño, pero cuando ese enemigo insiste en hacerse pequeño, la realidad se torna diferente. La necesidad de fortalecerse al interior podría mantenerlos con vida porque su visión de la realidad choca con el sentido común en momentos en los que la opinión pública comienza a tener conciencia de la realidad de un país cuyas circunstancias ayudaron a esconder.

El PAN sufrirá un grave deterioro en su filas una vez que esta semana presente Felipe calderón y Margarita Zavala la solicitud de registro de su organización Partido Libre, entre quienes acompañarán al INE a la pareja del romance partidista estarán Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda; Jorge Camacho, ex candidato a la gubernatura de Guerrero; José Luis Luege Tamargo, ex titular de Conagua; Irma Pía González Luna, ex subsecretaria de Segob; Miguel Ángel Toscano, ex responsable de Cofepris, y Eufrosina Cruz, ex diputada federal.

Todavía están en la memoria de los mexicanos las mentiras de su candidato a la Presidencia de la República, por las que fue amonestado, y tampoco pueden olvidarse las que emitió en los debates su candidata a la jefatura de gobierno Alejandra Barrales, quien está escondida precisamente por no enfrentar los reclamos y denuncias por sus acusaciones sin fundamento.

La mentira es la mejor arma política de estos partidos, de tal suerte que no les interesa sacrificar la verdad a la hora de atacar al enemigo.

Por su parte, el PRD padece una deserción masiva prácticamente todos los días, con un líder nacional cuyo nombre no conocen ni sus militantes y con la brújula ideológica extraviada toda vez que pasó de ser un partido de izquierda a competir junto a la ultraderecha en los comicios.

Ahora quieren dar clases al gobierno sobre acciones que ellos nunca hicieron. Y no sólo por indiferencia sino por complicidad.

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