San Luis camina

Postigo

Por José García Sánchez

Por San Luis Potosí ha sido un estado de cacicazgos, heredada del caudillismo feroz y autoritario que arrojó la Revolución Mexicana en el norte del país. Siempre dominado por una derecha más cercana a la prehistoria política de México que a la modernidad; el cambio llegó a la entidad luego del triunfo de Ricardo Gallardo, quien seguramente tiene mucho trabajo para pasar del rigor represivo a la libertad democrática.

El estado ha sido gobernado por el PRI, a excepción del sexenio del panista Marcelo de los Santos, de 2003 a 2009, y debe observarse que los gobiernos de ese partido sólo transforman cadenas de hoteles, restaurantes supermercados que impulsan a los empresarios, dejando en el rezago a las áreas rurales que en San Luis Potosí no son pocas. Esa es su forma de gobernar, el PRI, ni siquiera intenta cambios, sólo los simula. En este contexto Fox, Calderón y Peña dejaron 317 unidades médicas inconclusas, pero son los primeros en exigir eficacia en la salud de los mexicanos

La responsabilidad de Ricardo Gallardo es enorme, la conoce y asume su lugar en la historia, por eso triunfó, pese a tener todo en contra. El domingo 13 recibió su constancia de mayoría, cargo que ocupara del 26 de septiembre de 2021 al 25 de septiembre de 2027.

Gallardo se asumió de inmediato como gobernador de todos los potosinos, anunció que se borrará la diferencia entre fifís y chairos, porque todos en su entidad vivirán bajo una misma bandera. Nadie, en ninguno de los niveles de gobierno, mencionó siquiera la urgente necesidad de cerrar heridas en toda sociedad, dentro y fuera de la política, ahora es un compromiso de vanguardia que llevará a cabo el gobernador electo y se suma a la serie de rezagos que vive la entidad, que en espacios determinados está en el feudalismo.

La rigidez, las sequías, los abandonos, la indiferencia política y administrativa, crean un reto para Gallardo que se superarán con votos sino con vocación política y sensibilidad humanista. Es sabido que PRI y PAN no gobierna para el pueblo y San Luis Potosí es un claro ejemplo de esto.

La victoria electoral de Ricardo Gallardo otorga al Partido Verde la segunda gubernatura luego de Chiapas, con lo cual se muestra que sigue creciendo esta alternativa política; sin embargo, todo apunta hacia una autonomía respecto a la línea seguida por el gobierno Verde en Chiapas, y también respecto a que se quiera tomar a la entidad como parte incondicional de la 4T. No habrá promesa de coalición, ni de arreglos parlamentarios sin escuchar a los potosinos.

Es decir, san Luis no será parte de nadie sino de su propia fuerza, porque hay mucho por hacer, pero mucho por reconstruir, y el objetivo más importante es restaurar el tejido social que fue blanco de todos los gobiernos y utilizado para fines partidistas, de grupo, particulares hasta prácticamente deshacerlo.

Entre las responsabilidades de Gallardo está la de diferenciar el estilo de gobierno, demostrar que la inercia de los votos en la historia de San Luis era no sólo inercia sino miedo, un temor artificial inducido por los anteriores gobernantes, que predicaban que era mejor el conocido aunque sea malo, que el bueno que está por conocerse.

La tarea es titánica no sólo por el retraso sino que en seis años deben mantener una dinámica de gobierno que le permita demostrar con celeridad los cambios, seguramente la derecha le exigirá cumplir compromisos a las primeras horas de su mandato, todo para desgastar y tratar de recuperar los terrenos perdidos, que nunca debieron pertenecerle.

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