Saqueo e impunidad: el desgobierno de Javier Duarte

Por el desgobierno de Javier Duarte han pasado pillos y ratas, atracadores profesionales y traficantes de dinero. Usan el erario para comprar y someter. Ostentan insultantes fortunas. Se corrompen y corrompen. Y para ellos, los bufones del reino, dispone su guía moral de un kilo de impunidad. Con eso les basta.

Ha llevado Javier Duarte a Veracruz a un estado de insolvencia, desvío de recursos, ocultamiento de información, simulación financiera, saqueo descarado, trampas para evadir la ley, y siempre, siempre, la burla a la Auditoría Superior de la Federación.

Su pandilla es voraz. Con patente para delinquir, han transgredido normas y reglas de operación situar a Veracruz en el primerísimo lugar en la pirámide de los gobiernos más corruptos, mañosos y pendencieros del país.

Describe al desgobierno de Javier Duarte, el titular de la ASF, Juan Manuel del Portal Martínez con un juicio letal: “Veracruz es la entidad que más desvía fondos, sobre todo en el Fondo para la Educación (FAEB) y el Seguro Popular”.

Del Portal dice algo más: “Tiene muchísimos recursos metidos en una cuenta concentradora de la que aún no explican su uso”.

Así opera el robo: “En el pasado se nos daba información, documentos en que trataban de demostrarnos que ya estaba reintegrado el recurso y con base en ello podríamos solventarlo, pero la sorpresa que tenemos de hace dos años para acá es que esos recursos que ya habían sido reintegrados y una vez que ya los solventamos, los vuelven a sacar. Esto ya es una simulación en las que estamos procediendo a hacer denuncias de hechos”.

Sólo le faltó decir que son unos ladrones.

Juan Manuel del Portal se refiere a la cuenta pública 2013, la más explosiva, no la de mayor cuantía, pero sí la que ha generado un escándalo nacional.

De los 67 mil 168 millones de pesos desviados por los gobiernos estatales, Veracruz se ubica con el 17.3 por ciento. Le siguen Michoacán, 9.9 por ciento; Jalisco con el 8.6; Estado de México con 5.6 por ciento; Chiapas, 4.5; Guerrero con 4.5, y Oaxaca, 4.3 por ciento, según el portal en internet Plumas Libres.

Por procedimiento, la ASF turnó el caso a la Contraloría de Veracruz, que no es más que la tapadera de Javier Duarte. Pide que se proceda contra miembros de la pandilla duartista a través de 12 acciones de “Promoción de Responsabilidad Administrativa Sancionatoria”. Emitió 36 recomendaciones, 10 solicitudes de aclaración y 18 pliegos de observaciones que Teóricamente es factible. Políticamente es un sueño.

No incluye el ADN del contralor Ricardo García Guzmán información que le permita proceder contra los pupilos del personaje que lo designó en el cargo.

Lo hallado por la ASF es para remitir a la cárcel a Javier Duarte y a la pandilla infernal con la que ha venido erosionando las finanzas de Veracruz. Les halló malversación de recursos, simulación de información y un extenso catálogo de transas, trampas y trastupijes que ni el mismo Fidel Herrera Beltrán en los días en que se hallaba en la “plenitud del pinche poder” habría hecho con el descaro y el cinismo con el que se conduce la mafia duartista. Cuando menos aquel maquillaba sus pillerías.

El pecado es de 10 mil 335 millones de pesos. El pecador es Javier Duarte. Sus cómplices, los secretarios de área, los operadores financieros, la familia feliz, neo ricos con afanes protagónicos, millones de dudosa procedencia atiborrados en sus bolsillos, vida de opulencia cuando antes no tenían ni donde caerse muertos.

Dice el contralor García Guzmán que él, muy celoso de su deber, en cuanto recibiera oficialmente la notificación de la ASF, presentaría los paquetes de información que acreditan la aplicación de los recursos.

Miente el contralor. Siete meses antes ya conocía la carga explosiva de la cuenta pública 2013. En agosto de 2014, la Contraloría emitió oficios con los que intentaba “solventar, sin éxito, las observaciones de la ASF”, difundió la agencia Quadratín.

Agregó la agencia informativa:

“Por ejemplo, el oficio número CG/ENLACE-ASF/0595/2014 del 19 de diciembre de 2014, referente al Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud, donde la ASF determinó un probable daño a la Hacienda Pública Federal por un importe de 315 millones 898 mil pesos. Aquí la contraloría abrió el Procedimiento Disciplinario número 242/2014 con fecha de 18 de diciembre de 2014 en contra de funcionarios o exfuncionarios de la Secretaría de Finanzas y Planeación, ‘probables responsables cuya conducta motiva lo observado’.

“En ese año, 2013, la Sefiplan tuvo tres titulares: Salvador Manzur, Carlos Aguirre y Fernando Charleston.

“Otro ejemplo es el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal. La Contraloría veracruzana remitió a la ASF el oficio ENLACE-ASF/0021/2014, con fecha de 20 de agosto de 2014, en la que remite documentos para solventar las observaciones.

“No obstante, la ASF las consideró insuficientes y determinó un probable daño a la Hacienda Pública Federal por un importe de 2 mil 30 millones 581mil 200 pesos, que representa el 10.6 por ciento de la muestra auditada; adicionalmente pidió aclarar el destino de 2 mil 295 millones 426 mil pesos.

“Asimismo, del Fondo para la Infraestructura Social Estatal, la Auditoría de la Federación detectó un probable desvío de 625 millones 254 mil pesos, que representa el 92.1 por ciento de la muestra auditada, ‘así como incumplimientos de la Ley General de Contabilidad Gubernamental’.

“La Contraloría General del Estado abrió los Procedimientos Disciplinarios Administrativos número 195/2014 y 196/2014 con fecha de 6 de octubre de 2014.

“Es decir, la CGE sí tuvo conocimiento de las observaciones, respondió pero no pudo solventar las irregularidades, y abrió más de 10 expedientes para dar con los responsables de los probables responsables de los desvíos, y en los próximos días habrá de definir cuánto es el importe que tendrá que devolver, con intereses, al Gobierno de la República”, resume.

Salvador Manzur, Carlos Aguirre, Fernando Charleston, los señores del dinero; Arturo Bermúdez, secretario de Seguridad Pública, cuya dependencia desvió 114 millones de pesos a cuentas no autorizadas; Vicente Benítez, apañado por el caso de los 25 millones de pesos en efectivo hallados en un avión del gobierno de Veracruz, en el aeropuerto de Toluca; Jorge Carvallo Delfín, candidato a diputado federal por San Andrés Tuxtla, ex secretario de Desarrollo Social; Gabriel Deantes y Edgar Spinoso, separados del gobierno cuando se descubrió cómo desaparecía el dinero del área educativa, son algunos de los miembros del Clan Duarte, pillados en la faena de los recursos manejados con desaseo.

Ahorca Javier Duarte a los municipios. Finanzas retiene participaciones federales, violando la ley. Antes lo hacían de forma selectiva. Ahora es práctica permanente, sea municipios priístas o de oposición. Veracruz se estanca. El dinero se esfuma. Y no pasa nada.

A la par, presume la pandilla duartista que el oro brilla. Adquieren ranchos, exhiben mansiones, vuelan en avión privado, vociferan que la Revolución ya les hizo justicia.

Nunca se había visto tanta impudicia. Perdieron la vergüenza, los que la tenían. Los que no, se muestran como lo cínicos que son. Todos, sin excepción, duermen tranquilos. Hacen gala de ese kilo de impunidad que les da su mentor, su protector, su cómplice: Javier Duarte.

Tiene el gobernador de Veracruz una cita con la ASF. A ver cómo sale de ésta.

(Con información de mussiocardenas.com)

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