Se compran votos

Postigo
Por José García Sánchez
 
Los priistas en el Estado de México ven perdidas sus canonjías con la derrota electoral. Desde el líder de tianguistas que explota a sus agremiados hasta el diputado que negocia en nombre del gobierno, un negocio para beneficio particular.
Cada parcela de poder tricolor, enquistada en la sociedad del Estado de México, cuenta con un grupo de choque que expulsa a los militantes de otros partidos y al mismo tiempo agrede física y verbalmente a los simpatizantes de otras fuerzas políticas, tal y como sucedió en Cuautitlán Izcalli, donde fueron golpeados morenistas, sin importar si eran mujeres, jóvenes o niños.
La orden es tajante: no permitir propaganda, no dejar ganar al contrincante, tal y como lo dijera Fernando Gómez Álvarez, líder de Antorcha Campesina, el brazo extorsionador del tricolor, agrupación más cercana al delito que a la sociedad, quien aseguró que no dejará ganar a Morena, es decir, no se trata de ganar la confianza de la población sino de impedir ganar a quien se la ha ganado.
La desesperación del PRI en el Edomex anuncia fraude.
Policías y ex  policías del municipio de Naucalpan realizan una intensa labor de recolección de credenciales para votar. Hay un ex policía de nombre Rafael, priísta, que vive en la calle Gardenia, Colonia La Cañada, ofrece 800 pesos, un mandil, una gorra y una playera a cambio de una copia fotostática de la credencial para votar.
Otro ex policía, cuya riqueza es por demás inexplicable es la de José Antonio, ex policía y priísta a conveniencia, de la misma colonia que vive en la Av. Naucalpan, y que presiona a las personas para que le den la fotostática de su credencial de elector vigente. Llega al extremo de acosara a las mujeres y agredir a los hombres y amenazarlos.
El PRI le apuesta a todo con tal de no perder, no puede decirse que con tal de ganar, porque desde ahora sabe que no va a ganar.
Quiere  evitar una derrota aunque luego en el pode pague las facturas de sus apoyadores en detrimento de la economía de la población, tal es el caso del transporte público. Sabemos que el transporte público del estado de México es el más inseguro del país, uno de los más caros y de los más ineficientes del mundo. Pero la relación entre operadores, permisionarios, coyotes y el PRI es de un fuerte compromiso.
Desde hace casi cuatro meses que transportistas del Valle de México incrementaron unilateralmente la tarifa, de ocho a 10 pesos el recorrido mínimo, sin que el gobierno del Estado de México hiciera nada.
La Red Alimentadora que corre de Zumpango a la estación Cuautitlán del Tren Suburbano, que lleva cuatro meses cobrando 10 pesos, en lugar de los ocho pesos de la tarifa mínima, la línea Ammosa igualmente incurre en dicho abuso.
Dirigentes transportistas aseguraron que existe un acuerdo político, mediante el cual el gobierno estatal tolera el incremento a la tarifa mínima, sin sancionar a las empresas, y después de las elecciones del próximo 4 de junio oficializará el incremento a las tarifas. A cambio de ello, la publicidad de Alfredo del Mazo, ondea en las unidades del transporte público, cuyos operadores y dirigente están coludidos en muchos casos con las bandas de asaltantes de caminos. Por otra parte, la gran mentira también ondea en la campaña del priísta al repartir las tarjetas rosa, que representan 20 pesos diarios, para las amas de casa, pero se les pagará hasta que gane en las urnas el primo del Presidente Enrique Peña Nieto, pero mientras pide a cambio una copia de la credencial de elector, denunció Morena ante el INE.
Las calles de las colonias populares están llenas de láminas, tinacos, despensas, bultos de cemento, todos con el logo del PRI para comprar el voto de los mexiquenses. Pobres, quienes de votar por el PRI sólo estarán votando por preservar lo único que tienen; la miseria.
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