Senadores broncudos

El senador Pepe Yunes Zorrilla ha confirmado al politólogo Carlos Ronzón Verónica la versión publicada en varias páginas web de Veracruz de una comelitona en la ciudad de México el jueves 15 de octubre, en el restaurante “El Lago”, en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, donde el eje central fue la sucesión de gobernador.

Incluso, el único tema.

En la mesa, el presidente del CEN del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y su pareja política, el senador Emilio Gamboa Patrón.

Y también, los senadores priistas, Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa.

Desde luego, el asunto fue la candidatura a gobernador de Veracruz.

Pero más que la nominación, la unidad partidista que tanto ha preconizado Beltrones en su discurso y que reproduce el modelo Peñista aplicado en la elección de los nueve candidatos a gobernadores en el transcurso del año que corre.

Y, por supuesto, aun cuando el mundo jarocho se ha creído la versión de que Beltrones está con Yunes Landa a morir, todo parece indicar que se trata de una falacia que pudo ser en otro tiempo.

Y es que la comelitona fue áspera, pues los compadres Beltrones y Emilio Gamboa llevaban como agenda convencer a los senadores de disciplinarse al gobernador Javier Duarte como una muestra de unidad partidista.

Pero más aún, disciplinarse para aceptar sin remilgos al candidato que Duarte desee imponer, quizá, acaso, entre los llamados “Chamacos de la fidelidad”, a saber, y en orden alfabético, Jorge Carvallo junior, Érick Lagos, Adolfo Mota y/o Alberto Silva.

Incluso, según las versiones, y ante su manifiesta incapacidad para convencer a los senadores e imponerse como presidente del CEN del PRI, Beltrones sólo estuvo la mitad del tiempo y se retiró con una cara de pocos amigos que expresaba desarmonía en su interior y en su exterior.

En tanto, su álter ego, Gamboa Patrón, permaneció allí con el par de senadores para ver si él podía mover la montaña.

Y más porque Emilio Gamboa es el tlatoani del diputado federal, Adolfo Mota Hernández, quien también se sueña candidato priista a gobernador desde que era secretario de Educación del duartismo, cuando se miraba, primero, rector de la Universidad Veracruzana para de ahí brincar a la silla embrujada del palacio que a todos marea y enloquece, lógico, a unos más que a otros.

AURELIO NUÑO CON JAVIER DUARTE

Los compadritos Beltrones y Gamboa ya se manifestaron semanas anteriores ante el conflicto Javier Duarte y Pepe y Héctor Yunes en el tiempo aquel cuando el gobernador le regaló la caña de pescar en el día de su cumpleaños a Yunes Landa.

Entonces, Beltrones guardó un ominoso y significativo silencio pues ni una palabra pronunció, en tanto Gamboa dijo que los problemas de los jarochos ellos habrían de resolverlos.

Fue el mismo discurso que reprodujo el coordinador de la bancada priista en el Congreso de la Unión, César Camacho Quiroz, ex presidente del CEN del PRI y ex gobernador del estado de México, por donde también pasara Enrique Peña Nieto.

Ahora, a los senadores ha quedado claro:

Beltrones y Gamboa están con Duarte en el juego sucesorio, a tono, digamos, con el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, quien ha sido el cabildero duartista en Los Pinos a partir del cabildeo del diputado federal, Enrique Jackson Ramírez, asesor del góber jarocho.

Es más, en el altiplano están ciertos que si Duarte achicó la gubernatura de seis a dos años se debió a un cabildeo de Jackson con Aurelio Nuño y Aurelio Nuño con Peña Nieto, de tal forma que aquel acuerdo banquetero de Duarte con el presidente cuando estuviera en Veracruz hacia finales del año 2014 fue un simple trámite protocolario.

Más todavía, hay la clara percepción de que Aurelio Nuño se está enrocando en la sucesión presidencial para el año 2018 y Duarte se ha replegado a su lado, para lo cual, lógico, necesitan un gobernador a modo y que sería un duartista, mejor dicho, un fidelista, mejor dicho, un fide/duartista.

De ser así, entonces, la actitud de Beltrones y Gamboa Patrón en el comedero de “El Lago” en la ciudad de México de pretender disciplinar a Pepe y Héctor Yunes con Duarte significa, una vez más, que las elites en “la plenitud del pinche poder” se arreglan en lo más alto.

Y más cuando de por medio hay cañonazos de dinero y hasta promesas de financiar y operar, además de la campaña a gobernador, la campaña presidencial, como bien dice el politólogo Carlos Ernesto Ronzón Verónica.

Un gobernador duartista en Veracruz en el mes de diciembre 2016 operaría a favor, por tanto, de Aurelio Nuño para sucesor de Peña Nieto, pues el secretario de Educación Pública ya se siente con las mismas ínfulas que los secretarios de Hacienda, Luis Videgaray Caso, y Desarrollo Social, José Antonio Meade, camino a Los Pinos.

DUARTE, EN LA COCINA DE LOS PINOS

Hasta donde se sabe si se sabe bien, otra posibilidad planteada por los compadritos a los senadores fue que habrá piso parejo tanto para ellos como para un tercero en discordia que entre al juego sucesorio, por supuesto, con el sello duartista.

Así quedaría ratificado que el señor Duarte pretende imponer a su candidato a como dé lugar y, por eso mismo, entre otras cositas, ha azuzado a varios políticos a lanzarse al ruedo como candidatos independientes, entre ellos, Gerardo Buganza Salmerón, Tomás Ruiz González, Elías Miguel Moreno Brizuela, Renato Tronco Gómez, Jorge Carvallo Hernández, Francisco Valencia y Jorge Uscanga Escobar.

Y es que el góber quiere mostrar al CEN del PRI el desquiciamiento sórdido por la sucesión, y por tanto, ante el río revuelto su propia ganancia.

Al momento, en tanto Héctor Yunes ha expresado su malestar a través de las redes sociales, Pepe Yunes sigue masticando la comelitona de “El Lago”, sopesando los pros y contras, pero más aún, reflexionando sobre el significado del claro mensaje de los compadres Beltrones y Gamboa.

Es decir, que los compadres habrían sido los portadores de un manotazo presidencial para disciplinarlos, debido, entre otras cositas, a que el señor Javier Duarte ya se habría metido hasta la cocina de Los Pinos.

Por: Luis Velázquez

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