Simbiosis kafkiana

“EL ESTADO SOY YO”

Nada refleja el autoritarismo en Veracruz como la frase del señor Javier Duarte: si ofenden al PRI ofenden al gobernador y si ofenden al gobernador ofenden al PRI.

Es decir, si ofenden a Duarte ofenden a Alberto Silva y si ofenden a Silva ofenden a Duarte.

Como quien dice, la frase de Luis XIV a los 19 años de edad sigue vigente. “El Estado soy yo”.

El PRI, entonces, como una agencia de empleos más del gobernador.

En el siglo pasado, a los reporteros que llegaban a un periódico les leían la cartilla.

Aquí, les advertían, está prohibido criticar al gobernador y/o al presidente de la república, al Ejército y a la Virgen de Guadalupe.

Pero en el siglo que vivimos, la realidad ha cambiado.

Empezó cuando el abad de la Basílica de Guadalupe, Schumlenberg, asegurara que la Virgen de Guadalupe y Juan Diego eran un invento.

Un día, en la prensa crítica se metieron con el presidente de la república y poco tiempos después algunos medios dejaron de tener miedo a los soldados y también los evidenciaron.

Y más, como ahora, cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha documentado abusos y excesos del poder militar.

Era, no obstante, el México autoritario…, él mismito que ahora se está reproduciendo en el Veracruz duartista.

Cuidado, pues.

Sabedlo, mejor dicho, recordadlo, señores reporteros, quien se mete con Duarte se mete con Silva y quien se mete con Silva se mete con Duarte.

Curioso, pues al momento, Duarte ha tenido siete presidentes del CDE del PRI, lo que manifiesta una inestabilidad fuera de serie, y hasta apenas ahora con “El Fabiruchis mesiánico y aberrante” (así le dijo la secretaria General del CEN del PRI de Manlio Fabio Beltrones) se ha dado la coyuntura histórica.

Uno para el otro. El otro para uno.

ENLOQUECIERON DUARTISTAS

En la lógica del politólogo Carlos Ronzón Verónica, es el Veracruz autoritario, que se amplifica con un trío de factores: uno, la declaración triunfalista; dos, la movilización, y tres, la represión.

Declaración triunfalista, la última, por ejemplo: No te vamos a dejar sola, expresada en el V informe a la rectora de la Universidad Veracruzana, doctora Sara Ladrón de Guevara.

Movilización: Juan Carlos Molina Palacios, presidente de la Liga de Comunidades Agrarias con sus mítines multitudinarios, el segundo de los cuales, en el WTC de Boca del Río, fue aprovechado para regalar una caña de pescar al senador Héctor Yunes Landa, y el tercero, en Acayucan, para declarar “mi compañero de proyectos” a Érick Lagos Hernández.

La represión: la ley Ampudia, con cinco años de cárcel a quienes bloqueen las vías de comunicación, y la ley Fiscal, para desaforar a Renato Tronco Guzmán como diputado local resucitándole la muerte de un regidor cuando fue presidente municipal de Las Choapas.

¡Ay, pues, de quienes se atrevan a ofender a Duarte porque el PRI abanderará su defensa, incluso, con la intimidación, el acoso y la represión de Seguridad Pública, que para eso está!

¡Y ay quienes ofendan al “Fabiruchis misógino y aberrante”, porque también les irá igual o peor!

Tan es así, y en el colmo del autoritarismo triunfalista, ya están hablando de la última encuesta camino a la candidatura priista a gobernador donde aseguran que el “Fabiruchis jarocho” levantó tantas expectativas que se ha ubicado en el primer lugar de la encuesta por encima de los tres Yunes. Pepe Yunes Zorrilla. Héctor Yunes Landa. Y Miguel Ángel Yunes Linares.

Tal cual solo tiene un significado: los duartistas ya enloquecieron, creyendo que el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, será suficiente para descarrilar a los senadores tricolores.

PLENITUD AUTORITARIA

El triunfalismo va en serio y puede corroborarse en la circunstancia siguiente según Carlos Ronzón:

En la radio y la tele transmitieron promocionales del señor Javier Duarte sobre el V informe.

Entonces, de pronto, apareció el anuncio y se escuchaba una voz diametralmente diferente, cien años luz, a la vocecita tipo Francisco Franco del góber de la Complutense.

El radioescucha pensaba que se trataba de otra persona y supo su identidad hasta el final cuando el locutor anunciaba que les había hablado Javier Duarte.

La voz, ecualizada. Masterizada también le llaman. Los agudos y los graves en la voz los quitaron, mejor dicho, maquillaron, y la voz sonaba hasta sensual, pues como dice un político, cuando uno es gobernador (también presidente municipal, etcétera) se vuelve sexy.

Es decir, cambiar la voz cuando los cuatro millones de habitantes de Veracruz (los otros cuatro son bebés y niños y ancianos que andan en otra esfera) conocen la voz al natural del Jefe Máximo del Priismo.

Es por ejemplo el caso del diputado federal, Jorge Alejandro Carvallo Delfín, quien en la Secretaría de Desarrollo Social se hizo la liposucción (¿sería antes?) en la panza y en su reciente aparición en Xalapa la panza ha vuelto a crecer.

Son, pues, los pequeños grandes detalles del autoritarismo triunfalista.

Pero, bueno, ya lo saben todos, quien ofende a Silva Ramos ofende a Duarte y quien ofende a Duarte a Silva.

¡Vaya simbiosis!

Por: Luis Velázquez

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