Soy Chairo, luego existo

Fue en 2017 cuando El Colegio de México definiera formalmente la palabra “chairo” como parte del contexto nacional: “persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”.

En este contexto, por ejemplo, el expresidente Felipe Calderón fue el autor de una composición con la palabra chairo el año pasado, cuando en un mensaje desde su cuenta de Twitter escribió: “Ya serénense #pejechairos, están leyendo muchas encuestas. Están nerviosos y agresivos, más que de costumbre”.

Y es que después de las elecciones federales de 2012 los chairos pasaron de ser críticos de la derecha para reagruparse exclusivamente en la defensa de Andrés Manuel López Obrador, no necesariamente de la llamada izquierda en México.

La “chairomanía” en este 2018 registra un crecimiento significativo; sólo hay que revisar las redes sociales, especialmente con las campañas de los candidatos del PRI y en un segundo término del PAN-PRD.

El buzón de quejas de los chairos 2018 es sin duda Twitter, regularmente con cuentas sin fotografía y nombres ficticios, desde las cuales se hacen presentes con leyendas críticas, chistes, memes, picardías, muchas veces sin contenidos sólidos, menos argumentos de peso, pero coraje, mucho coraje.

LOS CHAIROS DE CUELLO BLANCO

En esta elección también es significativa la aparición del chairo de cuello blanco. Son todos aquellos que desde su cuenta, ésta sí regularmente en Facebook, promueve el material de los auténticos chairos (“copyright” de la raza).

Se trata de los decepcionados, de los que ya perdieron presuntamente la esperanza en la política y buscan un acomodo en la cibercrítica.

No se quieren manchar más allá, no aportan ideas serias, en el fondo son priistas de clóset y hasta hace poco criticaban al Peje.

El chairo de cuello blanco al calor de las copas y en mesas de amigos jura que va a votar por Morena, ya está harto de la corrupción; cuando se le recuerda a los incómodos que llevará el partido de AMLO a los congresos (Napo, Nestora, etcétera) sólo aduce que los priistas son unos rateros.

La chairomanía hoy más que nunca en su máximo esplendor, como para distraer de lo verdaderamente importante a la hora de decidir, con el único derecho legal que tenemos los ciudadanos, el voto.

ÁGORA…Con la bronca que se armó con la candidatura independiente del Bronco habría que hacer un análisis serio de cuántos votos va a lograr en esta competida elección federal, porque con los simpatizantes de Nuevo León no será suficiente ni siquiera para alcanzar 1% de la votación.

 

@monicamarena

Por: Mónica Camarena/ Diario de Xalapa

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