Trabaja el Ejército de paz

Modernización militar

La SEDENA se transforma para fortalecer las acciones de hermandad entre la población civil y el pueblo con uniforme 

Por Ángel Álvaro Peña

Desde hace más de 80 años la estructura del ejército mexicano había sido inamovible, ahora, ante la necesidad de una renovación y una modernización que no sólo se ubica en la tecnología, los cambios se adaptan a nuestros tiempos.

Luis Cresencio Sandoval González, secretario de la Defensa Nacional, anunció una reorganización administrativa y operativa del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, con el objetivo de cumplir las misiones encomendadas, al mismo tiempo dio a conocer algo no mencionado en los discursos, que tiene que ver con la modernización del ejército mexicano.

La actualización de las Fuerzas Armadas de acuerdo con el momento que vive el país, en medio de una pandemia que requiere del esfuerzo de todos los mexicanos, incluyendo a los de oposición, y por ello el ejército del país, considerado no sólo una organización de paz sino un factor determinante en las desgracias interviene salvando vidas de los mexicanos.

Así, en la Revista de Entrada de la Comandancia del Ejército Mexicano, surge una nueva figura administrativa en la Secretaría de la Defensa Nacional, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González, designó al general Eufemio Ibarra Flores, al frente de la Comandancia del Ejército, una nueva área dentro del Ejército mexicano que se encargará del desarrollo de la fuerza, generar doctrina, adiestrar y equipar a los soldados de tierra para ponerlos a disposición de las áreas operativas.

Las tareas en tiempo de paz serán diferentes a las que tradicionalmente tenían los soldados mexicanos, sin dejar de ejercer sus funciones de defender la soberanía del país, su trabajo se amplía para contribuir al bienestar de la población.

Es decir, esta nueva etapa tiene que ver con el impulso que tiene la seguridad de los mexicanos y la posibilidad de fortalecer las tareas de auxilio de los ciudadanos.

Las instrucciones de los militares del país tienen que ver con la colaboración permanente con los mexicanos.

Un ejemplo de ello es el Plan DN-III, el cual han seguido otros países como España, Alemania, Grecia, en los problemas de inundaciones por las intensas lluvias de los últimos meses.

Un Ejército de paz debe enfocarse a buscar la paz y también la armonía entre la población. El inicio de este proyecto tiene su origen en 1965, cuando se crea el Plan DN-III, nombrado en ese entonces como “Plan de auxilio a la población civil”, recibiendo la denominación de “Plan DN-III-E” al integrarse como anexo “E” de la Tercera Edición del Plan Director de Defensa Nacional (DN-III) entonces vigente.

La participación del ejército destaca en toda desgracia, y ahora también se incorpora en sus especialidades académicas y de gran experiencia, que no son pocas, no sólo a las áreas de auxilio inmediato o de protección, sino a la estrategia de infraestructura en niveles superiores de la infraestructura nacional, como es el caso de la construcción del aeropuerto o el diseño de estrategias de transporte en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Esto no quiere decir que el país se militariza, porque la militarización obedece a una política de presencia innecesaria y de vigilancia en todos los rincones de un país. Aquí están trabajando con atribuciones muy precisas, contribuyendo al desarrollo del país.

La denominación de militarización surge también en los años 60 del siglo pasado y tiene que ver con la secuela de represión que imponían los regímenes producto de un golpe de Estado militar, sobre todo en América Latina, donde ocurrían de manera criminal y periódica, obedeciendo los designios de los intereses de los países poderosos, principalmente Estados Unidos.

Ahora la ayuda de los militares mexicanos se fortalece, como sucedió durante la ayuda en desastres naturales como el huracán “Inés” en octubre de 1966, que provocó el desbordamiento del Río Pánuco afectando la porción sur de Tamaulipas y norte de Veracruz.

Así, el plan DN-III-E se aplicó con éxito también en el sismo de 1985. Se trata de un plan que se revisa periódicamente, se evalúan sus objetivos y resultados y se perfecciona constantemente. Es por eso por lo que en esa incansable tarea del Ejército Mexicano se renueva también en su estructura general.

Ante la transformación de la política, la economía y la estructura del gobierno federal, la misión del Ejército Mexicano no cambia, se fortalece e intensifica, se trata de un Ejército conformado por el pueblo. El hecho de que tenga disciplina y uniforme no los aleja de la población, al contrario, representan la identidad que nos hace mexicanos desde diferentes trincheras.

Las calificaciones de militarización sólo existen a partir de un régimen autoritario, y no de una política que tiende a convertir toda parte de la estructura de gobierno en una sola actividad con objetivos que redunden en beneficio de la población.

La idea de extender las responsabilidades a los militares surgida en México empieza a permear en otras latitudes, donde han visto la eficacia de los soldados de diferentes países del mundo y su compromiso con la población. Así, contribuyen en casos de urgencias y desastres naturales.

Como sucede últimamente, los éxitos de la actual administración se reconocen en el extranjero y adentro nadie les hace caso. Exactamente al revés de como sucedía antes.

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