Tu 2 de Octubre, Joaquín

Sin conocernos aún, coincidimos en la Plaza de las Tres Culturas: tú, iniciándote como reportero de El Heraldo (empecé cinco meses después en El Día); yo, bautizándome de miedo entre “los alborotadores”.

Comenzamos a curtirnos en la campaña de Echeverría, en la que aprendimos que más importante que la nota es averiguar cómo carajos transmitirla (desde poblados donde nadie conocía los billetes de 20 pesos ni el sabor de las galletas o los sándwiches que regalábamos, hasta que supimos del chorrillo que provocábamos a esa pobre gente).

Hoy, a 47 años de labrar tu éxito, la excrementicia revista insignia de los carroñeros te hizo blanco de una más de las infamias de que medra y sobrevive, excitando contra ti a tus demás mediocres y envidiosos malquerientes, incapaces de digerir que el mejor de los oficios te ha dado para vivir muy bien, sin que yo, como reportero también, sepa de nadie que te haya pagado por mentir, tergiversar, extorsionar o hacer lo que esos pobres diablos hacen para sembrar odios y ensalzar a falsos redentores.

Muchas felicidades.

(Con información de Milenio.com/ Por: Carlos Marín)

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