Tuxpan y el “Gobierno del cambio”

Tuxpan cambia para mal

A menos de 40 días del cambio de gobierno en Tuxpan, los altibajos de la política y la administración de la ciudad se muestran en sus aspectos más contradictorios.
Si bien en la administración de Juan Antonio Aguilar Mancha ha tenido aciertos, también han caído en errores que no pueden dejarse pasar.
Por ejemplo, en días pasados salió a la luz pública un comunicado del Secretario del ayuntamiento, Luis Moncada Alejo, donde daba la indicación a los demás empleados de que la vía pública frente al palacio municipal sería privatizada para construir un estacionamiento, con el pretexto de ofrecer comodidad a los servidores públicos de alto rango que ahí laboran.


Dicho documento circuló en redes sociales, whatsapp, twitter y grupos de Facebook, medios que la ciudadanía tuvo a su alcance para conocer y expresar su inconformidad ante la medida y exhibir al funcionario Moncada Alejo, por su prepotencia al amenazar con utilizar grúa para retirar los vehículos que no contaran con autorización de estacionarse en esas calles.
Desde ese momento se puso en duda su capacidad administrativa y su sensibilidad política que como funcionario público deben identificarlo. La población de inmediato puso en duda su capacidad y conocimientos para ostentar dicho cargo.
Ese mismo día, por la tarde el alcalde Juan Antonio Aguilar Mancha tuvo que salir “al quite” para dar marcha atrás a la orden girada por su subordinado, al afirmar : “La misión de esta administración es trabajar de forma armónica con la sociedad, es por eso que he girado instrucciones al jefe de servicios de tránsito aborte la restricción del estacionamiento a los ciudadanos en el frente de la presidencia sobre la calle Juárez”.
Posteriormente se desató un conflicto entre los empleados sindicalizados y el área de recursos humanos, a grado tal que el dirigente del Sindicato de Empleados Municipales, Mario Alberto Martínez Zapata, ordenó cerrar por varias horas un área de la Tesorería Municipal, la razón fue que el director de Recursos Humanos lo trató de manera déspota.
Ese mismo día, el Director de Desarrollo Económico, Juan Pablo Alcantar Alvarado, renunció a su cargo y denunció al alcalde Juan Antonio Aguilar Mancha por su “falta de humanismo” con el personal que labora en el ayuntamiento.
En su renuncia, señaló que a la administración municipal le falta visión, rumbo, y que “no se toman las mejores decisiones”.


“En mi caso, dijo, me retiro decepcionado de la capacidad de la administración de estar a la altura de las necesidades que no solo son locales sino también globales. Por lo mismo, no puedo permitir que el nombre de mi familia y el propio quede asociado a un proyecto que hoy en día le veo intención pero no capacidad ni rumbo claro.
“Tampoco puedo poner a disposición de esta administración mis mayores virtudes ni mi capacidad probada para producir resultados puesto que en la implementación y a falta de visión, se perdería la calidad de los mismos”, señala en la carta.
Los tuxpeños esperan que haya un cambio de rumbo y un mayor control sobre las declaraciones y disposiciones que parecieran no ser decisiones del presidente municipal sino de los intereses de funcionarios de medio pelo.

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