Un Veracruz adolorido y doliente

•En muchas, muchísimas familias hay una silla vacía, la silla del secuestrado y desaparecido
•Arturo Bermúdez y Bravo Contreras hacen más daño al gobierno del estado porque han perdido la confianza, la credibilidad y el respeto de la población

Hay una sociedad adolorida y doliente en Veracruz, de igual manera como en el resto del país.

El domingo 10 de mayo, los familiares de unos desaparecidos, que llegan a 26 mil según dato conservador, efectuaron la cuarta Marcha de la Dignidad Nacional en varias entidades geográficas.

En la tierra jarocha caminaron en las ciudades de Veracruz, Xalapa y Orizaba, en una de ellas, en el bulevar, cientos, miles quizá, de mujeres vestidas de blanco, madres de los chicos que han sido plagiados, sin que nadie conozca su paradero.

Semanas anteriores, el Fiscal General de nueve años dijo que el número de desaparecidos llega a más de mil, incluidos 144 menores de edad.

También aseguró que cada mes se reúne con el Colectivo por la Paz dando seguimiento a los pendientes, pero, bueno, de ser tal cual, las manifestaciones expresan el avance de la, digamos, investigación, en caso de ser cierta.

Y es que un pueblo, un ciudadano, un contribuyente opta por tomar las calles y avenidas cuando ha agotado la paciencia, esperando que la elite gobernante cumpla su palabra.

Por eso, la sociedad doliente en la tierra de Jesús Reyes Heroles, aquel que hablaba de evitar el despertar del México bronco, está despertando, ha despertado.

Y si el Fiscal se reúne, como dice, una vez al mes con la ONG es para ganar tiempo y diferir el número de protestas que antes se daban.

De entonces a la fecha resulta inverosímil el número de hogares de norte a sur y de este a oeste donde una silla está vacía a la hora de comer.

La silla vacía del familiar secuestrado, desaparecido, y quizá asesinado, no obstante el pago del rescate.

Se ha llegado, incluso, a la barbarie: niños fusilados, niños ejecutados y sepultados en fosas clandestinas, chicas ultrajadas, estudiantes levantadas cuando hacían ejercicio físico, etc.

“Mis ojos están cansados de tanto llorar” dijo una madre en la marcha dominical.

El dolor y la indignación nacen a partir, claro, del momento del plagio.

Pero luego se multiplica cuando el gabinete policiaco del gobierno de Veracruz les hace dar vueltas y vueltas y vueltas para que un día la Fiscalía asegure que las mujeres desaparecieron porque huyeron con el novio y/o el amante y los hombres se encerraron en una granja alcohólica.

Es decir, el menosprecio, la indolencia y la humillación, todo junto, mezclado en un cóctel explosivo.

Se entiende: todo el país arde y sangra.

Michoacán, Guerrero, el estado de México con tanto feminicidio, Morelos, Tamaulipas.

Pero, bueno, allá cada elite política que arregle los pendientes en sus entidades federativas, pues aquí y en este caso interesa Veracruz.

Y en Veracruz resulta extraña y rara la familia que no tenga un pariente, un amigo, un conocido, un vecino, exento de un secuestro.

HOMENAJE A COLUMBA

La mañana del lunes 11 de mayo, en el Colegio Valle de México, antes Villa Rica, los alumnos de la escuela secundaria efectuaron un homenaje a Columba Campillo, su compañera de estudios.

Los estudiantes de los primeros, segundos y terceros años, donde iba Columba, se juntaron en la plaza cívica y el maestro pasó lista, uno por uno, de todos los chicos.

Y cuando pronunció el nombre de Columba, todos los alumnos gritaron al mismo tiempo, con énfasis, ¡Preseente!

Y luego un minuto de silencio por su recuerdo.

Después, todos se abrazaron en un afecto colectivo, lleno de dolor y también de angustia, miedo y temor, zozobra e incertidumbre.

LA IMPUNIDAD GANA LA BATALLA

Los 50 diputados locales se han tardado mucho, demasiado, en reclamar cuentas al gabinete policiaco de Veracruz.

Por un lado, el secretario de Seguridad Pública, SPP, el general de West Point y de la Interpol, Arturo Bermúdez Zurita, responsable, según la ley, de garantizar la seguridad en la vida y en los bienes… que en los bienes vale, porque van y vienen…, si regresan.

Y, por el otro, el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, porque más allá del número de secuestros, desapariciones, crímenes y fosas clandestinas, hay la percepción ciudadana de que la impunidad está ganando la batalla.

Y según el axioma jurídico, a mayor impunidad, más inseguridad, porque el maloso sabe, está cierto, de que nada pasa.

Y si pasa, lo solapan.

Al momento, soólo el diputado panista, Julen Rementería del Puerto, ha insistido en llamar al titular de la SSP a la rendición de cuentas en la LXIII Legislatura.

Pero sin resultado, por más que Veracruz se desangre cada día en uno o varios rincones de la geografía.

Y, bueno, como Julen está clamando en el desierto, su voz resulta intrascendente.

Ni siquiera, vaya, el señor diputado presidente de la Comisión de Seguridad, el expanista José Ramón Gutiérrez, ha contestado a su antiguo correligionario.

Ahí está, además, otra razón de la impunidad: el silencio ominoso del Poder Legislativo.

Como también el silencio de los diputados federales.

Y el silencio de los candidatos a una curul en el Congreso de la Unión.

Ninguno de ellos toca el asunto de las muertes, los secuestros y las desapariciones.

Se entiende: la mayoría busca la sobrevivencia política y económica y le vale desoír la realidad.

Se recuerda, por ejemplo, el reality show del diputado del PVEM, expriista y expanista (no más para referir sus bandazos ideológicos y conveniencias), Juan René Chiunti, cuando un minuto después de tomar posesión alardeó de que integraría un frente común contra la inseguridad y al momento nunca, jamás, ha cumplico.

Entonces, estaba ardido por el secuestro de su hermano Jorge que luego fue localizado en una fosa clandestina en la Cuenca del Papaloapan.

Y su silencio resulta indicativo: fue planchado, porque luego a cada rato aparecía al lado del titular de la SPP, y en unas ocasiones, hasta lo tenía abrazado, mirándolo con los ojos de un niño a Superman.

El colmo fue del presidente de la Comisión de Seguridad, el José/ratón, cuando dijo: “Yo soy el diputado de mi secretario Arturo Bermúdez”.

A mucha honra, eh.

Por eso hay en Veracruz una sociedad adolorida y doliente.

Arturo Bermúdez y Bravo Contreras hacen más, mucho más daño al gobierno del estado, pues han perdido, además de la credibilidad y la confianza ciudadana, el respeto de la población.

Por: Luis Velázquez

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