¿Unidos alrededor de quién?

Postigo
Por José García Sánchez
 
En los últimos meses a la actual administración pública le ha servido de gran ayuda en la popularidad de sus principales figuras el contender contra un enemigo exterior, muchas veces inexistente.
Primero fue Trump y sus declaraciones exaltadas fueron difundidas hasta la saciedad por los medios electrónicos mexicanos. El gran enemigo quiere afectar a los mexicanos y consideraron, desde las tribunas oficiales convertidas en medios de información, prolifera la idea de que es necesario crear un frente común contra las agresiones del presidente del vecino país, pero la condición sine qua non para que ese frente común sea efectivo radica en que debe ser alrededor de la figura presidencial.
Muchos mexicanos se lo creyeron de buena fe y perdonaron, pero no olvidaron, los resquemores con la actual administración, principalmente con el jefe del ejecutivo, y conformaron un frente común imaginario que intentó concretarse en una marcha convocada primero por María Elena Morera, presidenta de la Fundación México Unido contra la delincuencia, donde el oportunismo que caracteriza a Isabel Miranda de Wallace, intentó montarse en la manifestación, pero con la variable de cerrar filas alrededor del Presidente de la República, postura que fue rechazada desde un principio por los convocantes originales.
Sin embargo, la idea de hacer un frente común encabezado por el Presidente de la República quedó en el ambiente como una alternativa a la política agresiva de Donald Trump, que tergiversada y magnificada desde la administración pública como distractor en un principio y como causa aglutinadora de los mexicanos alrededor de su mandatario.
La baja popularidad de los miembros de la actual administración pública exige de este tipo de maquinaciones que medio salven el prestigio de esos personajes que muestran en todo momento que no están preparados para realizarla tareas encomendadas.
Dentro de esa desesperada situación, el problema interno de Venezuela le viene como anillo al dedo a los políticos de hoy, porque al tratarse de un enemigo extranjero tienen la posibilidad de volver a intentar aglutinar a la población alrededor de la figura presidencial, sobre todo en vísperas de elecciones, donde el PRI pareciera no estar en los primeros tres lugares de la intención del voto.
Las declaraciones de los políticos venezolanos en relación a las injerencias desvirtuadas de México hacia su política, fueron muy precisas, se refirieron, principalmente al improvisado secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, al decirle que primero se preocupara por lo que sucede en México, se hizo entonces referencia a las fosas clandestinas, a los estudiantes desaparecidos y de la pasividad con la que reaccionan ante los embates retóricos de Trump. Al finalizar el vicepresidente de Venezuela dijo refiriéndose únicamente, hay vídeos,  a los políticos mexicanos, encabezados por Videgaray: Falsos hipócritas. Pero la orden del gobierno federal a los medios, decir que le había dicho a los mexicanos falsos hipócritas.
Así, el enemigo extranjero impone, de nuevo, una posibilidad de unir a los mexicanos alrededor de la figura presidencial, cuyo desprestigio crece día tras día a pesar de las estrategias de manipulación sacadas de la manga por los genios de la propaganda de la actual administración.
Eso de repetir las mentiras mil veces hasta convertirlas en verdad, ya no funciona en una sociedad despierta y permanentemente engañada como la de México. Algutinar alrededor de una figura hueca una idea, se antoja ingenuo y fuera de tiempo y lugar.
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