Vacuna, misil opositor

Bisagra

Por José Páramo Castro

La aplicación de la vacuna es la última herramienta que tiene la oposición para golpear a la actual administración. Debe aprovecharla al máximo sin importar que quienes atacan se basan en hechos, en supuestos, en fantasías o en ilusiones. La intención es golpear, aunque sea con mentiras o especulaciones.

En el problema de la pandemia surge un grupo de comentócratas improvisados que por inercia o seguir una moda, golpean a la 4T, retoman datos de aquí y de allá sin conocer en realidad si es verdad o no y se basan en mensajes de texto, en pláticas de café, en supuestas filtraciones que sólo arrojan protagonismo gratuito y sin esencia y una enorme irresponsabilidad que sólo conduce al ridículo.

El comportamiento de la oposición en México ha sido poco menos que salvaje, más allá de negarse a donar parte de sus prerrogativas, producto del trabajo de los mexicanos, sus críticas y descalificaciones han causado muertes sin duda. La desorientación que proporcionaron a los medios y las contradicciones ante las medidas del sector salud, aspiraban a la muerte de muchos mexicanos para decretar el fracaso de la estrategia contra la pandemia.

En realidad, la oposición no tiene calidad moral para hablar de la estrategia contra la pandemia, sin embargo, es su último misil contra la administración pública. Seguramente ellos pudieron hacerlo mejor de habérselo propuesto, apoyando a los monopolios de la salud y otorgando estímulos a los grandes empresarios a través de deudas con la banca internacional que deben pagar finalmente los contribuyentes, que son quienes mantienen los salarios de las estructuras partidistas.

La pandemia debió unir a México y la oposición se encargó de dividir la percepción sobre los peligros reales de esta enfermedad, todo para ganar la mayoría en el Congreso dentro de unos meses. Si lo logra será sentados sobre curules con olor a muerte. Su compromiso no es con los mexicanos, es con sus intereses y su ego que se lastimó con la gran derrota de hace dos años.

Los líderes opositores se convirtieron en especialistas de la noche a la mañana y desde el inicio de la pandemia ni siquiera trataron de leer un poco de estos casos, informarse con médicos, sólo el impulso de una crítica visceral revistió el total de sus declaraciones abandonando la ideología que le debió identificar ante los mexicanos.

La pandemia fue un factor político para la oposición para posicionarse ante la carencia de proyectos propios que pudieran hacer voltear a la población sobre sus ideas, que al parecer sólo florecían para cuestionar y no para crear, para destruir antes que para construir, para separar antes de unir.

Difícilmente la gente puede dejar de advertir este tipo de políticas que sólo redundan en una visión muy corta de la realidad del país, que mostraron en todo momento a lo largo de estos dos años. Una vez que la vacunación termine seguramente tomarán otro pretexto en el cual todo, absolutamente todo, estará mal. Ellos no lo habrían hecho mejor y de eso está absolutamente segura la población.

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