Veracruz después de Columba

Columba Campillo, de 15 años de edad, fue secuestrada en el bulevar jarocho cuando se ejercitaba, asesinada en un hotel que a la fecha se desconoce y tirada en un lote baldío en Boca del Río.

Entonces, el Fiscal General empezó a dar bandazos según observa el politólogo Carlos Ronzón Verónica.

Primero, inculpó a unos malosos.

Luego, a la banda de Los Porkys jarochos, pues en Xalapa hubo otra banda con el mismo apodo en el sexenio de Miguel Alemán Velasco.

Y por último, a unos conocidos, amigos, parientes de los padres de Columba.

De pronto el bandazo mayor: el Fiscal General cacareó por todos lados, incluida la entrevista con noticiero de Telever, que los malandros eran inocentes.

Incluso, lo repitió con tanta perspicacia y suspicacia, dice Ronzón, que hasta parecía jefe de prensa de los carteles y cartelitos.

Pero, al mismo tiempo, oh paradoja, por arte de magia, subraya el maestro, Veracruz entró en una calma asombrosa; pero sospechosísima.

Los carteles y cartelitos han bajado su activismo.

Fue, de algún modo, el mismo fenómeno cuando solo en el puerto jarocho, recién asumido Ramón Poo Gil como presidente municipal, trece sucursales bancarias fueron atracadas.

Y un día, y luego de tan feroces críticas, dejaron de robar para seguir atracando Frutsis y Pingüinos en tiendas de franquicias, y que son la banda más peligrosa y siniestra de Veracruz.

Una historia más, dice el politólogo, en el Veracruz impune del general de West Point y la Interpol, Arturo Bermúdez, y su par, el Fiscal Luis Alberto Bravo Contreras.

TERRITORIO LIBRE

En la lógica del profe, otros hechos están concurriendo:

La versión de que se habría dado un pacto de caballeros, un acuerdo de poderosos, entre el llamado Estado de Derecho en Veracruz y los malosos para convertir algunas ciudades urbanas en un territorio libre, donde ellos sean los ganones.

Y la estrategia consiste en lo siguiente:

A partir de las 22 horas, Veracruz es propiedad de los malandros, de tal forma que con toda seguridad pueden operar, sin la presencia, digamos, inoportuna e incómoda de los cuerpos policiacos, ni los municipales y estatales, como tampoco la llamada Fuerza Civil.

Así, más vale que ningún jarocho ande en la calle a partir de la diez de la noche, porque es bajo su riesgo.

Claro, hay poblados, por ejemplo, alrededor de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, donde desde hace rato, meses, se vive y padece un Estado de Sitio, Y donde las familias se concentran en sus casas desde las 7 de la noche porque en el pueblo hay un búnker de los malosos, dueños del día y de la noche.

Pero más, mucho más, de la noche, operando con sus pistoleros y también con sus halcones, hombres y mujeres, como sucedió, por ejemplo, a un alcalde de Tres Valles, a quien sedujo una dama halcona y al rato los malosos eran propietarios del municipio.

Y, bueno, en el caso de los días después de Columba Campillo, la versión es que de plano las noches de Veracruz se han entregado como una concesión exclusiva a los malandros dice Ronzón Verónica.

UN PAÍS ESTREMECIDO

Casi todo el país está cimbrado.

Mientras Enrique Peña Nieto viajará a Bruselas para la Segunda Cumbre entre los países de la Unión Europa y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños los días 10 y 11 de junio, hay masacres en Jalisco, Michoacán y Guerrero.

Y ante el tsunami oficial en contra de los carteles, los jefes de los capos se reacomodan en otras entidades federativas como estrategia que siempre han tenido con éxito.

Por eso el movimiento migrante de todos ellos de un lado a otro del territorio nacional, cuya última expresión está en Tamaulipas, el gran vecino cercano de Veracruz, donde se han aposentado una vez más, perfilando a la entidad federativa en el primer lugar nacional de fuego cruzado, muertos, secuestrados y desaparecidos.

Y en esa reubicación también han llegado a la tierra jarocha como ha sido documentado por la procuraduría General de Justicia, donde además de la presencia de los Zetas y el Nuevo Cartel del Golfo, anotan que el Cartel Jalisco Nueva Generación, aquel que derrumba helicópteros con un lanzacohetes, opera entre nosotros.

Por eso, digamos, podría explicarse el fuego cruzado en Ángel R. Cabada, el tiradero de cadáveres en la autopista Veracruz-Xalapa, a la altura del libramiento a Plan del Río, y en Soledad de Doblado.

Pero, bueno, después del crimen de Columba Campillo y luego de un Fiscal mudado en jefe de prensa de los malosos, se habría dado la concesión de Veracruz como su territorio libre a partir de las diez de la noche, como asegura el politólogo Carlos Ronzón.

Caray, cuando uno creía que todo se había visto en la vida…

Por: Luis Velázquez

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