Veracruz, un camposanto

“A mi trabajo le echo todos los kilos”, Luis Angel… pero ¡al panteón!

Estaban en nueve bolsas negras.

En estado de descomposición. Desmembrados. Irreconocibles sus cabezas, machacadas y sangre molida por todos lados.

Eran Génesis, Leobardo y Octavio, universitarios a los que la Fiscalía que encabeza un omiso y desvergonzado de nombre Luis Angel Bravo Contreras, los señala ligados al crimen organizado sin voltear siquiera a observar tan desgarrador cuadro de las madres y padres de los masacrados al momento de la presentación de los restos.

Fue la sorpresa mezclada de terror e incredulidad; los desmayos de las atribuladas madres, la rabia contenida y el rogar a Dios que ¡pare la matanza en Veracruz! ya que ninguna fuerza terrenal es capaz de brindar la mínima seguridad.

Hoy en estas tierras no se ven otros caminos que no sean la autodefensa ciudadana, la justicia por mano propia.

Y es que han sido tantos los reclamos ciudadanos hace mas de una década que el genocidio es una “normalidad democrática”.

Ya mismo los veracruzanos nos preguntamos qué es más ¿los 160 mil millones de pesos que nos deja como herencia Javier Duarte o los 30 mil muertos y desparecidos que llenan los panteones desde el 2004?

Son tantas las desapariciones, feminicidios, secuestros, levantones express, venganzas personales de personeros del gobierno, mandatos oficiales de ajusticiamientos y crímenes sin aclarar que las acciones criminales y el estado de inseguridad y violencia al que nos tienen sometidos a ocho millones de veracruzanos, parecieran normales.

Tan normales que en diez días de cualquier momento del año, sobrepasen los ochenta, cien o más masacrados y tirados a la vera de otrora caminos seguros.

¿Importa acaso que Coatzacoalcos sea la tercera ciudad más insegura de la República?.. la neta, no. ¿Qué sus empresarios hayan abandonado la plaza?.. ¡Tampoco!

“Por grilla me quieren remover”, asegura el fiscal cierto de que ha dado muy buenos resultados su trabajo al frente de la Fiscalía General del Estado. “¡Le he echado todos los kilos..!”.

Vaya caradura.

El Colectivo por la Paz sostiene que por investigar las finanzas públicas se está dejando pasar la crisis humanitaria del sexenio. Otro Colectivo “Solecito” insiste en que son 30 mil los desaparecidos en los últimos 6 años mismos que se localizan en mas de 200 fosas clandestinas.

Sara González Rodríguez del primer colectivo arriba citado grita con desesperación no dejen ir a Duarte, Arturo Bermúdez ni Luis Angel Bravo Contreras sin que antes paguen por sus crímenes de lesa humanidad.

“Por grilla me quieren remover”, insiste el Fiscal cuando los casos de desapariciones forzadas son tantos que la opinión pública exige además la comparecencia de los ex procuradores Reynaldo Escobar y Amadeo Flores Espinosa.

Las organizaciones humanitarias y de derechos humanos nacionales e internacionales –la veracruzana vale madres- han venido denunciando desde hace seis años el paso asesino de Bermúdez en la SSP, en donde cientos de madres reportaron a la Procuraduría como desaparecidos a sus hijos, en donde en la mayoría de los casos se denunciaba la participación policiaca.

Nadie les hizo caso.

Para Luis Angel el tema es la grilla, la cientos de familias son las pérdidas irreparables de sus hijos, de sus hermanos, padres, madres y ancianos que un día no regresaron a sus hogares.

Nada tiene que ver con la grilla como las bandas delincuenciales arrasan pueblos y ciudades como recién ocurrió en Alto Lucero donde hace unas semanas tendieron a mas de 25 por el solo hecho de encontrarlos en su camino.

¿Quién se acuerda de eso?

Al igual, como dirían los clásicos, para el anecdotario quedan los 19 periodistas asesinados en esta administración, todos criminalizados… todos merecían morir por andar en malos pasos.

¿Y los feminicidios?.. Tal vez las historias pasen en la “Rosa de Guadalupe” de la televisión, jamás por el escritorio de las autoridades ministeriales.

Para muestra un botón: 14 mujeres fueron asesinadas tan solo en septiembre, según Yadira Hidalgo González, Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres. Urge la Alerta de Violencia de Género.

Hoy, en el día a día, vamos a enterrar a nuestros muertos sin esperar justicia a cambio. Nos mantenemos a la espera del ¡Dios quiera no nos toque a nosotros o alguno de los nuestros!

Este fin de semana, nomás pa´que quede el testimonio en el imaginario colectivo ahí le dejo la crónica del sepelio de Génesis Deyanira Urrutia. Fue en Jáltipan, donde fue reina de belleza, tres veces campeona de ajedrez, señorita Independencia, ex becaria de brillante trayectoria académica que fue levantada con tres universitarios mas a quien la autoridad ligó al crimen organizado. Su padre don Rubén es un periodista ¿tendrá alguna relación?

También fue llevado a su última morada en Acayucan, Octavio García Baruch, a quien sobrevive solo su abuelita y los restos de varios pedazos de Leobardo Arroyo Arano fueron cremados y depositados en una iglesia en Veracruz en el marco de desgarradoras escenas.

En la realidad es todo Veracruz el que llora por sus jóvenes a quienes se truncó de tan brutal manera su futuro. Ni los países mas atrasados ni los plagados de fanatismo ajustician de tal manera a sus enemigos. Cómo entender que una acción criminal se cobre con un destazamiento.

¿Eso es lo que vale un asalto, un rescate, una venganza, un cobro de facturas o es por un placer primitivo? ¿Es acaso la disputa de la plaza en ciudades abiertas y pobladas de gente que nada tiene que ver con los entes de poder de cualquier índole?

Hoy en Veracruz, tal como sostienen las madres de jóvenes asesinados y desaparecidos “ser joven es una sentencia de desaparición y muerte”.

Esto, como bien dice, la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, “hiere e indigna”; para la iglesia, muy en su papel, el llamado es a “Orar con fe para pedir a Dios que vaya moviendo los corazones de todas las personas para que regrese la paz”

Y para el Fiscal esto es un asunto de “pura grilla”.

Tiempo al tiempo.

Por: Édgar Hernández *Premio Nacional de Periodismo

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