Veracruz: una historia de terror, corrupción e impunidad

**Gobierno del estado, a través de Seguridad Pública, continúa con cacería contra políticos de oposición al régimen

Por Christopher Rodríguez Jácome

La cruzada de las autoridades estatales de Veracruz en contra de políticos de oposición, previo a los comicios, inició formalmente con la arbitraria detención de Rogelio Franco, líder moral del PRD y aspirante a una diputación federal por el mismo instituto político; sin embargo, y pese a las inconsistencias y absurdos totales dentro de dicha acción que causó malestar y zozobra en gran parte de la población, fue más o menos apegada a derecho, al menos los tiempos y formalidades judiciales se respetaron. Esto no implica que la detención fuese legal, solo que supieron montar, relativamente bien, su teatro.

Sin embargo, sorprende ahora el descaro, cinismo y desfachatez con la que las autoridades privaron de su libertad a Gregorio Gómez, candidato a alcalde de Tihuatlán, perteneciente al mismo PRD, igual que la anterior víctima.

Y es que, dentro de un proceso plagado de irregularidades, operaciones al estilo del narco, montajes, mentiras, simulaciones, y violando absolutamente todos y cada uno de los derechos de Gregorio Gómez, así como todas y cada una de las fases de un debido proceso judicial, la Secretaría de Seguridad Pública del estado ha -literalmente- desaparecido al candidato, lo borró casi en absoluto de la faz de la tierra, y todo bajo un manto corrupto de impunidad.

Goyo Gómez fue raptado, sí, raptado por un grupo de elementos de la Fuerza Civil de Veracruz, quienes armados, vestidos de civil y con el rostro cubierto ingresaron a las 11 de la mañana del día miércoles 7 de abril al negocio de su víctima, despojaron de sus teléfonos celulares a clientes y trabajadores, mientras los encañonaron con sus armas, a Gregorio le vendaron los ojos, lo esposaron y se lo llevaron a bordo de una camioneta CRV color blanco sin logotipos, misma que no pertenece a la Secretaría de Seguridad Pública Estatal. Momentos después llegó más personal de la SSP al sitio, pero más allá de informar sobre alguna detención, estos delimitaron el área con cinta amarilla, haciendo pasar los hechos ante la opinión pública como un secuestro.

Cuando comenzó a llegar la prensa fue visto y grabado en vídeo un uniformado realizando detonaciones al aire cuando menos en 20 ocasiones sin motivo aparente, pero todo era parte del plan, de la gran estafa, del montaje. Las detonaciones hechas a propósito por el oficial sirvieron para que el resto de los uniformados retiraran a la prensa y cualquier otro testigo del lugar, alegando que se llevaba a cabo un enfrentamiento con los supuestos secuestradores y que debían ir a protegerse lejos de ahí… ¡Mentiras! ¡Patrañas! Mientras la gente se alejaba, las cámaras de seguridad del negocio captaron cuando los uniformados ingresaron para robar los discos duros y sembrar evidencias contra el político perredista.

De Goyo no se supo más, la SSP negó cualquier relación con el levantón, la FGE lo hizo también, situación que originó un cierre de carreteras por parte de sus familiares y amigos para evitar que lo sacaran de la zona. Fue hasta entrada la media noche que lograron localizarlo, lo tenían oculto en una celda en el municipio de Álamo donde había sido cruelmente torturado, de acuerdo al relato de su esposa, quien logró verlo por unos minutos a casi 10 horas de su primera desaparición. En ese momento la SSP ya no podía negar que ellos se lo llevaron, así que lo volvieron a incomunicar y usando más de 60 policías y más de 20 patrullas se lo llevaron nuevamente con rumbo desconocido.

Hoy, a poco más de 24 horas de ser raptado por la policía, fue llevado a declarar a la fiscalía general del estado, ahí se le pudo volver a ver por un par de segundos; y entre llantos de su esposa volvió a desaparecer entre patrullas y antimotines, un helicóptero de la Secretaría despegó y se tiene sospechas de que se lo llevaron en él, ya que como se ha dicho, no informan absolutamente nada a nadie. Fue hasta entrada la tarde noche que se conoció nuevamente su paradero, ahora está interno en el penal de Tuxpan, hecho que no se pudo ocultar debido a la intensa movilización policíaca que custodió su traslado.

Apareció un registro de detención en la plataforma México, los oficiales de la Fuerza Civil declararon en él que Goyo fue detenido en una comunidad de Álamo a las 5 de la tarde, en posesión de un arma de fuego y un vehículo robado, por lo que fue detenido durante un recorrido de vigilancia, pero ¿Qué clase cinismo es ese, si el vídeo de su detención para esa hora ya era público? Ese en el que consta que se lo llevaron a las 11 de la mañana, es decir 7 horas antes de lo que narraron los policías, y en una ciudad a 37 kilómetros de donde dijeron, y que fue sacado de su negocio y no de un vehículo. Tardaron 7 horas en reportar la detención, eso es violatorio de todo derecho humano, es desaparición forzada ¿Que pasó en todo ese tiempo? ¿Ahí fue cuando lo torturaron?

Además, el horror no termina ahí, la FGE recibió la puesta a disposición hasta el día de hoy, a más de 24 horas de la detención, momento en el que se abrió la carpeta de investigación UIP/ALA/147/2021. El código de nacional de Procedimientos Penales y la propia Constitución dicen que las personas detenidas deben ser puestas a disposición de la autoridad competente inmediatamente después de ser detenidos, 24 horas no es precisamente inmediato; también dice que las personas en detención tienen derecho a que sus familiares sepan en todo momento el lugar donde se encuentran y bueno, si ha llegado hasta aquí sabe que tampoco se ha respetado dicho derecho.

Pese a lo dicho por los oficiales de la Fuerza Civil en el registro de la detención, la FGE, en el oficio 1317/2021, solo ha dicho que al detenido se le relaciona con hechos delictivos cometidos en la comunidad de La Concepción, perteneciente al municipio de Álamo, Veracruz, y que próximamente se dará a conocer la situación jurídica de Gregorio Gómez, alias “Goyo Gómez”, y dejar en claro cuáles son los delitos que se le imputan y por los cuales se llevó a cabo su detención… Pero ¡si no es a gusto! ¡No es cuando quieran! Es un derecho de todas las personas que esa información le sea proporcionada a la familia y/o abogado ¡ipso facto!

¿Qué diablos pasa? ¡Ni Zurita o Duarte hacían eso! Ellos los desaparecían y punto, sin rodeos, sin cuentos chinos, sin historietas, al menos así podían negar todo y lavarse las manos por el momento, pero ahora les vale tanta madre y se sienten tan intocables que en nuestra cara nos dicen que sí, que son una mierda, que si les vas en contra te van a raptar, a desaparecer, a torturar y hasta con un “lero, lero” te firman la amenaza. Se sabe que a Goyo Gómez se le obligó a firmar una confesión y a accionar un arma de fuego durante las horas de tortura.

De estos hechos nuestro gobernador solo dijo “no entraré al ring”; y no se preocupe, gober, no hace falta que usted venga a cagarla todavía más, primer buen consejo que le dan sus asesores, súbale el sueldo y páguele una cerveza al que le escribió esa corta declaración que le ahorro formar parte del ridículo, al menos por hoy.

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