Videgaray y Meade, con Pepe; Beltrones y Del Mazo, Héctor

•El juego de Javier Duarte

VERACRUZ Y LOS PINOS, EN EL MISMO CARRIL

PASAMANOS: La sucesión de gobernador en Veracruz está encartada con la sucesión presidencial del año 2018.

Por ejemplo:

El destino político inmediato y mediato del senador Pepe Yunes Zorrilla está ligado a la suerte de Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, y de José Antonio Meade, titular de Desarrollo Social.

La suerte de Héctor Yunes Landa está ligada a la de Manlio Fabio Beltrones, presidente del CEN del PRI, y quizá, acaso, a la simpatía de Alfredo del Mazo González, jefe del grupo Atlacomulco y tío de Enrique Peña Nieto.

Y el candidato de Javier Duarte a la gubernatura depende de su habilidad para moverse en Los Pinos, toda vez que es el dueño de la pelota, es decir, de los poderes legislativo y judicial, económico y financiero y policiaco y mediático, además del CDE del PRI, donde encumbró a sus empleados.

Aquí, no obstante, se había escrito que la suerte de Duarte está ligada a la del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer.

Pero todo indica que más allá de tal circunstancia, en la tan anticipada sucesión presidencial de Enrique Peña Nieto, el abanico priista está de la siguiente manera:

En un lado del carril, Videgaray, Meade y Aurelio Nuño.

Pero más aún, considerando que por encima del trío el jefe máximo es Videgaray, y si Videgaray sale elegido, entonces, Meade y Nuño se disciplinarían, toda vez que el titular de Hacienda es el jefe máximo de tal equipo político.

Más aún, todo lo que Nuño Mayer ha sido en la política desde el estado de México se lo debe a Videgaray, el gran tlatoani del ITAM.

Tal cual, si Videgaray fuera descarrilado en el juego sucesorio presidencial, entonces, con todo su apoyo empujaría a Meade en primer lugar, y a Nuño en segundo.

En el otro lado del carril está, solito, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Y en el otro carril Manlio Fabio Beltrones.

Así, existe una trilogía concreta y específica:

La primera, Videgaray, Meade y Nuño.

La segunda, Osorio Chong.

Y la tercera, Beltrones.

Incluso, Eruviel Ávila, gobernador del estado de México, quien también sueña con Los Pinos, debe lealtad institucional y amical a Videgaray.

En tales circunstancias, si Videgaray necesitara a Pepe Yunes de gobernador, junto con Meade y Nuño, harán todo para que sea nominado candidato.

Más todavía: en este momento, el día de hoy, entre Videgaray y Beltrones ha surgido una relación aliada y cómplice fuera de serie, de tal forma que son uña y carne.

Claro, entre más se aproxime el 2018, la alianza entre ambos pudiera amacizarse, pero también, y como parte del juego sucesorio, desmarcarse.

Tal cual constituye el juego sórdido y frenético del poder político.

PEÑA NIETO, GRAN TLATOANI

BALAUSTRADAS: Por eso mismo, una cosita significan los vientos políticos aquí, en Veracruz, alrededor de la sucesión de Javier Duarte, y otra diferente, cien años luz de distancia, el juego en el altiplano, la sede de los poderes centrales, que por supuesto incide en la tierra jarocha.

La moneda, cierto, sigue en el aire, pero la incógnita es descifrar el virtual ganador:

¿Luis Videgaray, José Antonio Meade y Aurelio Nuño con Pepe Yunes?

¿Beltrones con Héctor Yunes y Alfredo del Mazo González?

¿Duarte, moviendo sus barajas, sus naipes, sus alfiles?

Por lo pronto, mientras Veracruz, como el resto de las once entidades federativas donde habrá elección de gobernador se consume en la pasión sucesoria, en Los Pinos Peña Nieto tiene otra agenda política, tan quitado, vaya, de la pena.

Lo dice un priista: las cúpulas se arreglan entre ellos y los búfalos acatamos órdenes.

El puño, pues, lo están mostrando los secretarios peñistas por encima de lo que aquí, en Veracruz, pudiera decidirse.

A otros, entonces, con el cuento de la encuesta (que también cuenta, pero en ningún momento es factor clave) y de que el presidente “me dijo que confía en mí” y que “Beltrones me felicitó delante de todos”.

Juan Maldonado Pereda, QEPD, cuatro veces diputado federal, secretario General de Gobierno en el DF, dirigente priista en la ciudad de México, subsecretario de Gobierno y secretario de Educación en Veracruz, lo expresaba de la siguiente manera:

“En política nunca llega el más capaz, sino el que más conviene”.

El mismo Maldonado se fue a la tumba soñando con gobernar Veracruz y eso que su inteligencia, talento, cultura, relaciones, sensibilidad social, prudencia y cordura lo convirtieron en una de las fortalezas priistas de su tiempo.

Es más, hasta el mal fario hace travesuras en el juego sucesorio, pues cuando más cerca estuvo Maldonado Pereda de la candidatura priista a gobernador fue con Luis Donaldo Colosio, a quien se lo mataron en Lomas Taurinas, él mismo delegado del CEN del PRI.

PEÑA NIETO MIRA HACIA EL 2018

ESCALERAS: Todavía peor: una cosita es lo que, digamos, el trío Videgaray, Meade y Nuño, Osorio Chong, Beltrones y Duarte estén deseando con la candidatura priista a gobernador, y otra diferente es la decisión de Peña Nieto, que por ahora nadie conoce.

Más aún si se considera una sola circunstancia: por razones electorales, Veracruz interesa y mucho al presidente de la república. Y si el sucesor de Duarte es priista, Peña Nieto lo amarraría para su candidato presidencial.

Por: Luis Velázquez

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