“YO SOY EL GOBERNADOR DE VERACRUZ”

• Se viven y padecen tiempos oscuros en la relación prensa y gobierno
• Nadie quisiera que Alfonso Salces sufriera un ataque de caspa
• “El Estado de censura” en México según Artículo 19

Por: Luis Velázquez

Así como van las cosas, nadie quisiera que Alfonso Salces, director general de Notiver, sufriera, digamos, un ataque de caspa.

Más aún, si se lee el desplegado publicado por Javier Duarte donde le envía una misiva en una de cuyas partes advierte:

“Está usted en toda libertad de publicar esta carta, así como yo también de poderla hacer pública en otro medio de comunicación”.

Y más, cuando del paso le dice:

“Le recuerdo que yo no ando buscando ser gobernador, yo soy el gobernador de Veracruz”.

Un gobernador a quien le gusta por naturaleza vivir en medio de la polémica, la confrontación y el debate, digamos, como parte de su idiosincracia y carácter, temperamento con piel frágil, más allá de la prudencia, cordura, tolerancia, sangre fría y cálculo político que ha de identificar a un político con visión de Estado.

Más porque al momento han pasado 72 horas del primer desencuentro público entre las partes y el gobierno de Veracruz insiste en ahondar la distancia entre las partes, luego de tantos meses de luna de miel.

Lo de menos, y ante los hechos, es quedarse callado como Joseph Fouché, quien siempre se escondía como el avestruz y dejaba hacer y dejaba pasar, esperando a que las tormentas huracanadas se difuminaran para sacar provecho del momento.

Pero dado el tsunami mediático, lo peor sería un desenlace trágico.

Y más cuando en Veracruz han sido asesinados 16 reporteros y fotógrafos, más tres desaparecidos, incluso, desde el mes de septiembre del año 2011, sin que nadie conozca el paradero, temiendo, incluso, que el expediente haya sido archivado.

Nadie, pues, quisiera un ataque de caspa para Alfonso Salces.

Y es que ahora de norte a sur y de este a oeste del país se viven tiempos oscuros en la relación prensa y políticos, reporteros y gobernantes.

EL ESTADO DE CENSURA”

Por ejemplo, según el “Estado de censura”, el informe de Artículo 19, una ONG defensora de los trabajadores de la información, cada 26.7 horas un reportero (en términos generales) es agredido.

Tan sólo en el año 2014, Enrique Peña Nieto presidente, se registraron 326 agresiones.

Y según la ONG, los (culpables) son policías, al servicio de políticos; particulares, líderes sindicales, carteles y partidos políticos, entre otros.

Tal cual, el mayor número de agresiones a los medios han sido ubicados en los estados siguientes:

El Distrito Federal, con Miguel Ángel Mancera, 85 denuncias.
Quintana Roo, con Roberto Borge, 42.
Veracruz, con Javier Duarte, 41.
Guerrero, con Ángel Aguirre Rivero, 28.
Y Oaxaca, con el demócrata Gabino Cué, 22.

Quizá la agresión icónica fue en Quintana Roo, donde el gobernador Roberto Borge mantuvo en la cárcel durante 271 días al reportero Pedro Canché, porque cometió un delito de seguridad nacional: participar como activista en una marcha en contra de un servicio público deficiente.

Y solo hasta que las ONG de reporteros del país y del extranjero registraron el dato y abanderaron la causa fue liberado.

Y, por supuesto, los días en la cárcel a que fue confinada la reportera y activista social, Maryjose Gamboa Torales.

A otros, en cambio, ha ido peor.

Norberto Herrera, reportero en Zacatecas, asesinado.

Octavio Rojas, reportero en Oaxaca, asesinado.

Enrique Pastor Cruz Carranza, en Campeche, amenazado y hostigado por el gobernador, Francisco Ortega Barnés.

Otro caso emblemático, Carmen Aristegui, por el delito de su periodismo de investigación que llevara a la denuncia de la Casita Blanca, propiedad de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto.

Más emblemático fue el caso de la feroz represión en contra de la reportera y escritora, Lydia Cacho, desatada por el gobernador priista de Puebla, Mario Marín.

LA NOCHE DE LOS CUCHILLOS LARGOS

Se vive y padece un tiempo oscuro entre la prensa y los políticos, dueños como se creen y sienten del destino común, dueños como son de los poderes legislativo y judicial, presupuestal y policiaco y hasta de una parte considerable de los medios.

Habría de recordar que el llamado sexenio próspero fue declarado “el peor rincón del mundo para el gremio reporteril”, de igual manera como el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra, director del albergue “Hermanos en el camino”, lo definió como “el cementerio más largo y extenso del país”.

Pero, además, con tres directores de Comunicación Social, la política ha sido, entre otras, desacreditar al periodismo que cuenta la historia de cada día tal cual, sin maquillaje, y por añadidura, cerrar las puertas a los reporteros incómodos.

Los días futuros empeorarán. “Vendrán, como dijo aquel, tiempos peores. Caerán muchas manzanas podridas”.

Y empeorarán porque con el desencanto ciudadano y del contribuyente por tanta inseguridad, pobreza, miseria, jodidez, desempleo, subempleo, salarios de hambre, pésima calidad educativa y de salud, entre otras cositas, el aparato gubernamental se endurecerá, dispuesto a todo, con tal de que el partido tricolor con los suyos se mantenga en el poder público.

De aquí pa’lante sólo se miran tempestades huracanadas. Y en el río revuelto todo puede ocurrir.

“La noche de los cuchillos largos, la noche de san Bartolomé”, los días de la guerra sucia en México, como fuente de inspiración en Veracruz.

Con información de Notiver

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