Yunes, condenado a perder

•Javier Duarte lo enaltece
•El pasado lo condena

1

En el año 2010, Miguel Ángel Yunes Linares fue candidato del PAN a gobernador de Veracruz.

Entonces, tenía a su lado al presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, un político que odiaba y odia a Fidel Herrera Beltrán.

Tenía de su lado al ISSSTE, del que había sido funcionario, con todos los funcionarios a su servicio, incluyendo la delegación federal en Veracruz.

Tenía al comité ejecutivo nacional del PAN… a su servicio, y por tanto, con el respaldo financiero.

Tenía a su disposición a todos y cada uno de los delegados federales en Veracruz de las secretarías del gobierno central.

Tenía al CEN del PAN bajo su mando, pues Felipe Calderón lo privilegió por encima de Gerardo Buganza Salmerón, quien buscaba la candidatura al trono imperial y faraónico por segunda ocasión.

Entre otras cositas.

Y, sin embargo, Yunes perdió la elección ante Javier Duarte, ahora sí, como dijo el filósofo azul, haiga sido como haiga sido.

Por eso, ahora con la mano firme del CEN del PAN, con Ricardo Anaya, tendría, digamos, una reducida posibilidad de ganar en las urnas, en caso de figurar como el nominado.

Más aún si recuerda que en aquel entonces, tuvo el poder político, económico y social para ganar.

Ahora, iría a la jornada electoral con su discurso repetitivo, en que solo cree él mismo.

Y por tanto, resulta difícil e inexplicable entender las razones por las cuales el señor Javier Duarte cada rato lo sigue rafagueando, pues mientras Duarte es gobernador,

Yunes es diputado federal, y por añadidura, lo engrandece y enaltece ocupándose de él.

2

Está claro que la alianza electoral para gobernador el año entrante, esa cosita que han dado en llamar Frente Amplio Opositor, significa un fracaso anunciado.

Primero, en Veracruz, el PAN es la segunda fuerza electoral y el PRD está descalabrado. Hecho polvo. Con un presidente, Rogelio Franco Castán, desacreditado desde que su padrino, Arturo Hérviz, quedara atónito con su riqueza sorpresiva.

Segundo, MORENA, que ganó un par de diputaciones federales, ha anunciado que su candidato a la gubernatura será el legislador Cuitláhuac García, pero además, que irán sin alianzas.

Tercero, para el Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado Rannauro, sería una locura una alianza con Yunes Linares, quien con Patricio Chirinos Calero, se emponzoñaran en contra de Dante cuando el penal de Pacho Viejo.

Cuarto, el PT está muerto por más que los ilusos pretenden tonificarlo.

Cinco, el PES, Partido Encuentro Social, del mercenario (así lo miran en Coatzacoalcos) Gonzalo Guízar Valladares, es igual que el Ave del biólogo Alfredo Tress, al servicio del mejor postor.

Sexto, el llamado Movimiento de los Encabronados, de Elías Miguel Moreno Brizuela, constituye una vacilada.

Séptimo, la Vía Veracruzana, por más amistad y afecto entre Yunes y Felipe Amadeo Flores Espinoza, es más institucional que el PRI, y en tal decisión, su líder en turno, Mario Tejeda Tejeda, ni en cuenta, soñando, gran iluso, con la curul local por Boca del Río, la boca del lobo.

Y en tales circunstancias, el PAN quedará solo.

Y frágil ante un Pepe Yunes de candidato priista y un Héctor Yunes de coordinador de su campaña.

Y/o viceversa.

3

Yunes Linares busca oportunidades para treparse al ring político, pues lo peor que puede sucederle es quedarse sin tema y que lo ignoren.

Por eso, si de pronto agarra el tema de Odebrecht, caray, si Yunes es diputado federal, entonces, el idóneo para contestarle, digamos, sería el profe Juan Nicolás Callejas Arroyo, el pastor de la LXIII Legislatura.

Y/o en todo caso, el secretario de Desarrollo Económico, Érik Porres Blesa.

Y/o el sexto secretario de Finanzas y Planeación, Antonio Gómez Pelegrín.

Pero si el góber se sube al ring, entonces, se desgasta.

Y a lo tonto.

Yunes quiere juego con un interlocutor de peso y con peso político.

Los duartistas han olvidado el mecanismo sicológico y siquiátrico con que Yunes se mueve.

4

En el PAN hablan de unidad apostólica y mística, pero están fracturados.

Por ejemplo, para las viejas guardias azules (los Cambranis, los Bueno Torio, los Julen Rementería, los Domingo Bahena, etcétera), Yunes es un arribista, que ha llegado a quitarles el pan, es decir, los cargos públicos.

Pero, además, con una ley apocalíptica, avasallante y temperamental como es, de que estás conmigo o estás contra mí.

Podrá tener de su lado a Ricardo Anaya, un político traidor y oportunista como fue exhibido en el último número del semanario Proceso.

Tendrá de su lado, digamos, al gobernador de Puebla, el presidenciable Rafael Moreno Valle.

Pero de ahí a que los panistas de Veracruz se le disciplinen… está por verse.

Y, por tanto, una razón más para que el señor Duarte se ocupe de tareas superiores en vez de gastar sus cartuchos en infiernitos.

5

Yunes es un político mesiánico.

Ahora se llama crítico; pero en el Chirinismo fue “de todo y sin medida”.

Por ejemplo:

Gracias a su salario y tan ahorrativo que es, se compró un ranchito de 600 hectáreas, Santa Gertrudis, en Tierra Blanca para abastecer de caña al ingenio de Tres Valles, que luego vendiera al secretario de Desarrollo Agropecuario de Fidel Herrera Beltrán, Juan García, el Johnny Walker.

Fue represivo al máximo, como cuando se emponzoñara con todo en contra de Dante Delgado Rannauro, Porfirio Serrano Amador y Gerardo Poo Ulibarri, internados en el penal de Pacho Viejo.Fue represivo contra los medios, como lo fuera, el caso peor, con el reportero José Pablo Robles Martínez, director general del holding del Diario del Istmo, a quien obligara a exiliarse.

Fue represivo con los líderes campesinos, como con César del Ángel, a cuya esposa detuvo como medida de presión para que César se entregara, y a quien paseó en las cárceles de Jalacingo, Perote y Pacho Viejo, y le ampliara la condena a dos años por sus pistolas.

Fue represivo con los líderes priistas regionales, a quienes impuso candidatos y quienes se unieron causándole la peor derrota de todos los tiempos como presidente del CDE del PRI, tiempo aquel cuando perdiera 107 presidencias municipales.

Ahora, oh paradoja, se proclama el gran crítico de la Decena Trágica.

Por encima de Yunes está Veracruz, señor Duarte.

Gobierne, en vez de andar contestando al “perrito chihuahueño”.

Por: Luis Velázquez

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