Yunes Landa: hablar, olvidar y mentir

Hablador nato, Héctor Yunes Landa tiene el don de la mentira, la manipulación, el albazo verbal para confundir, para instigar, para presionar, para crear escenarios políticos que le allanen el camino al poder. Así es el ungido.

Decía, por ejemplo, que la gubernatura de dos años facilitaría la llegada del Partido Acción Nacional al gobierno de Veracruz, que sería una regresión y que no habría empresarios que quisieran invertir pues la recuperación económica se logra en cuatro años.

“Veracruz no requiere una gubernatura de transición, sino que requiere un gobernador de seis años de tiempo completo que atienda y resuelva los problemas múltiples que se tienen en el estado”, dijo el 11 de diciembre de 2014, víspera de la aprobación de la minigubernatura en el Congreso estatal.

Agregó:

“Una gubernatura de dos años representaría una regresión y que si se llega a aprobar por los legisladores locales lo que se provocará es un estancamiento en la economía local.

“No es un tema político, es un tema de gobernabilidad que va a impactar la economía, la seguridad, la educación la salud. Todo el estado se verá impactado”, agregó.

“No habrá un solo empresario que quiera invertirle un peso a Veracruz, ya que será una gubernatura de incertidumbre en donde un empresario podría recuperar sus inversiones hasta después de cuatro años. No le va a meter un peso a Veracruz”, dijo.

En otro foro, en Tuxpan, cuatro días después —15 de diciembre— expresó en torno al minigobierno propuesto por el gobernador Javier Duarte:

“Parece venir de la sinrazón, originarse en el capricho y fundarse en la sospecha”, según reseñó la agencia Quadratín.

Acusaba Yunes Landa que los medios de comunicación le cerraban espacios, que sufrían mordaza, presionados por los convenios de publicidad, por la política de fuerza del régimen duartista.

Sonaba beligerante el ungido, enfrentado a los verdugos que ahora venera, a Fidel Herrera, el ex gobernador que boicoteó su candidatura, que cerró las puertas del PRI y manipuló el proceso de selección, en 2010.

Acusaba una ley mordaza, que “huele a pacto de silencio, huele a acuerdo de impunidad, de encubrimiento, huele a reparto de botín”.

Hoy se reúne con la prensa duartista, cena en el plato de los textoservidores, los agasaja, convive con los amanuenses del gobernador Javier Duarte.

A esa runfla se refería con aspereza el senador por Veracruz:

“Yo no dudo que hayan aquí medios, que no estén sujetos a la mordaza. Yo confío en eso, de verdad. Pero sé que a veces los llaman y los presionan, con el pretexto del convenio. Yo les doy toda la información, espero se los publiquen; porque están pidiendo de las oficinas de Gobierno del Estado, que no publiquen nada de lo que hacemos y lo que decimos”, reseñaba Quadratín.

Seis meses después, Héctor Yunes Landa es otro. Converso al duartismo, asumida su condición de ungido, futuro microgobernador de Veracruz, apela a la desmemoria de los veracruzanos, al olvido de sus palabras, al cinismo verbal.

Presume ser el candidato adelantado, cuya licencia en el Senado a partir de enero de 2016 le permitirá alcanzar su sueño. No importa si lo hace por la puerta trasera, por el drenaje o en un asalto formal.

Fustigaba en diciembre a Javier Duarte. Lo acusaba de incurrir en un capricho, de provocarle un daño irreparable a Veracruz, de ahuyentar inversiones, de impactar la economía. Y todo por un capricho, por la sinrazón y la sospecha.

Decía bien el senador Yunes Landa, el ungido de Beltrones y de Peña Nieto, aunque ellos no lo sepan aún. El minigobierno es una insensatez, como la calificó en las horas previas a que fuera aprobada la iniciativa duartista en el Congreso de Veracruz.

Argumentaba y repudiaba la modificación del período de gobernador, los dos años para ajustarse al calendario electoral federal. Expresaba que el mandato de ley era homologar una de las elecciones estatales al proceso federal y que bien podría ser la de alcaldes o diputados locales.

Hoy es otro. Hoy miente. Olvidó que “no habrá un solo empresario que quiera invertirle un peso a Veracruz, ya que será una gubernatura de incertidumbre”.

Ha borrado Héctor Yunes de su catálogo de adjetivos términos como insensatez, incertidumbre, capricho, sinrazón y sospecha.

Ahora camina con el duartismo. Fue comparsa de los candidatos fidelistas a la diputación federal, de Erick Lagos, del Cisne Silva, de Tarek Abdalá, señalados por su complicidad en el saqueo a Veracruz, en el abuso de poder, en el atraco a las instituciones.

Dice que la seguridad ha mejorado en Veracruz. ¿Sí? Que lo diga Ricardo Orozco Alor, director de Consorcio Clavijero, ex titular del ITESCO, cuya esposa Jacqueline Rangel Cardoza fue levantada hace casi un mes, el miércoles 29 de mayo, en Minatitlán, y nada se sabe aún.

Fue interceptada por dos autos. Se la llevaron con rumbo desconocido. Presuntamente pidieron rescate por su vida y de ahí no hubo más. Su esposo Ricardo Orozco fue regidor, líder de la CNOP y apunta a ser el próximo candidato a la alcaldía de Minatitlán, apuntalado por su padrino, el secretario de Educación de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado.

Cunde la inseguridad en Veracruz. Levantan personas en todos los pueblos. Aparecen cuerpos destazados, unos en parajes solitarios, en carreteras y autopistas o en fosas clandestinas.

Más de un mes llevan los cinco levantados de Coatzacoalcos y ni sus luces. Acusan a la Fuerza Civil, a la policía de élite del régimen duartista, de haber perpetrado los secuestros.

Fue asesinada Columba Campillo González, también levantada en el malecón de Veracruz, cuyo cuerpo apareció en un terreno baldío. Según la versión oficial, la inyectaron y la asfixiaron, sin que hubiera pago de rescate. Detuvo la Fiscalía General, propiedad de Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, a los autores materiales y a Ileana Mortera Trolle, con la pista de Facebook, ambas amigas en la red social pero sin conocerse físicamente. Lo que es la imaginación perversa del fiscal “Jaiba Brava”.

Infinita, la mitomanía de Héctor Yunes también toca a la política. Le preguntan por qué el PRI perdió los distritos de Boca del Río y Xalapa. Dice el ungido que no es así, que Boca del Río no lo perdió porque no era suyo, era del PAN y lo volvió a ganar el PAN.

Cuenta que el PRI tampoco perdió Xalapa. La tesis del ungido es que ese distrito era del PRD y ahora será de Morena.

Son las patrañas del senador. Perdió el PRI porque contendió por esos distritos. Perdió Elizabeth Morales García en Xalapa por su desastroso paso por la alcaldía xalapeña, por las mansiones de que se hizo estando en la presidencia municipal, por atestar de Barbies la nómina y por fraguar y consumar negocios para su familia.

Perdió Carolina Gudiño en Boca del Río por ser la entenada política de Fidel Herrera, por la quiebra de Veracruz, por la corrupción sin límite, por el enriquecimiento de los fidelistas, por su mal gobierno cuando fue alcaldesa del puerto. Perdió el PRI en Boca del Río, al son de dos a uno.

Miente unas veces, lo intenta otras. Así es Héctor Yunes Landa, el ungido. Tiene memoria corta, olvida la furia de sus palabras, el repudio al minigobierno, al capricho de Javier Duarte que reformó la Constitución para contar con un gobernador a modo, impuesto a contrapelo del Presidente Peña Nieto, que garantice la impunidad del grupo en el poder.

Sometido, entregado a sus enemigos, olvida Yunes Landa sus palabras con tal de ser el microgobernador de la prosperidad extendida.

Lo que es hablar, olvidar y mentir.

(Con información de mussiocardenas.com)

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