Yunes y la honestidad de Duarte

¡Pa´mí que los periodistas son los verdaderos culpables de todo el desmadre que vive Veracruz!

Cuánta razón le asiste al aspirante a gobernador Héctor Yunes Landa cuando afirma que necesitará algo más que una lánguida caña de pescar para atrapar a los peces gordos y “peces globo” que han saqueado a Veracruz.

Y cuánta razón tiene cuando afirma que es posible en dos años reconstruir Veracruz y sentar las bases del proyecto de ocho años que trae comprometido con Pepe Yunes, para levantar y reactivar a la entidad.

Con el solo hecho de que acabe con la corrupción y destierre a la Fidelidad de estas tierras pasará a la historia como un gobernante que supo rescatar a Veracruz en el momento más crítico de su historia.

Y es que ya para estas alturas, en las puertas del arranque de su campaña electoral que eventualmente lo lleve a la gubernatura, acaso de manera apretada dada la presión y fuerza del primo, Yunes Landa sabe quién es quién del grupo de Duartistas que se llevaron hasta las cucarachas de las arcas públicas.

Ya trae el dato de quienes arrasaron sin clemencia y, tal como lo insinúa ante el acreditado comentarista nacional Oscar Mario Beteta, sabe de compras fastuosas de caballos pura sangre y ranchos en el estado de México de parte de conocido político “veracruzano”.

Seguramente sabe además de las otras propiedades de Jorge Carvallo en materia de transporte de materiales y sus constructoras que mantienen bajo control a buena parte de Veracruz y del estado de México.

Sus constructoras América SA de CV; Gael Construcciones SA de CV y Constructora América SA de CV, con domicilio fiscal en Hacienda de Tepaxco 164, en Ciudad Netzahualcóyotl, estado de México, son parte del negocito al que habría que sumarle toda una flotilla de autotanques al servicio de Pemex, una de estas, Autotransportes Carvallo, SA de CV, con domicilio fiscal en calle Platino 389, en la ciudad de México.

También trae documentado que este amigo -que según su papá del mismo nombre, no es ni veracruzano, sino mexiquense- es un indiciado de la PGR quien a pesar de gozar de fuero, se mantienen abiertas las investigaciones PGR/SIEDO/03/034/207 PGR/SIEDO/TAMP/076/207, por presuntos delitos de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Yunes Landa tiene además en blanco y negro el paso de Carvallo como titular del Fideicomiso del 2 por Ciento a la Nómina y lo que hizo como secretario de Desarrollo Social del gobierno de la entidad donde dejó vacías las arcas públicas.

Y es a ese respecto que regresa a la memoria de este reportero que un día cualquiera llegué al Lencero para viajar a Poza Rica para estar presente en la visita del presidente Peña Nieto.

Eso fue el año pasado. Ahí el funcionario que me invitó a volar me mostró un helicóptero nuevo con las hélices y el rotor rotos. “Se enredó con cables de alta tensión al insistirle el jefe Carvallo que bajara en lugar determinado”, me comentó. “Y no se ha mandado a reparar ya que el chistecito cuesta un millón de pesos, por lo que decidió mejor cambiarlo por un modelo del año de seis plazas”.

Ahh!, solo acerté.

“Pero eso es lo menos, hermano. Ya viste el jet que se acaba de comprar, de 19 plazas… ese cruza el charco de un madrazo”.

Ese es el señor Carvallo Delfín, uno de los prestanombres de todos los bienes financieros y materiales de procedencia ilícita presuntamente acumulados por el gober fogoso. Es quien como magia –y con la bola de hampones que llevó con él- acabó con los presupuestos del PRI y del Congreso del Estado.

De una infancia de miseria y hambre que él mismo reconoce, Carvallo Delfín es hoy un político que disputó hace unas semanas con Yunes Landa la gubernatura y, por supuesto un multimillonario.

Un visionario de la transa que adquirió una mansión en el exclusivo Club de Golf de Xalapa, que le compró al “Gordo” Paco Valencia en 4 millones 500 mil pesos, además de un rancho de 200 hectáreas en 6 millones de pesos, en el municipio de Lerdo de Tejada, tierra de sus padres.

Pero Carvallo es solo la puntita.

Es la punta de iceberg que está llevando a pique a la administración saliente que no quiere entender que es la hora de rendir cuentas. Es la hora del vómito negro para Vicente Benítez, Harry Grappa, Adolfo Mota, para Deantes y todos aquellos que todos los días son exhibidos por una recia prensa oficial hoy envidiablemente crítica.

Es la cresta de un gravísimo problema que todo mundo ve, menos el señor gobernador quien afirma, en respuesta a las observaciones realizadas por la Auditoria Superior de la Federación que tiene “las manos limpias y la frente en alto”.

Este lunes en el patio central de Palacio de Gobierno, acompañado por la mayoría de su gabinete, diputados locales y federales, así como su esposa Karime Macías y sus tres hijos, el mandatario estatal explicó que en relación al informe de la Cuenta Pública del ejercicio 2014, el presupuesto se destinó a actividades propias de la gestión pública en el estado.

Ahí ante unos cuantos “periodistas” una nube de fotógrafos de casa –la imagen es lo que cuenta ¿no? volvió a arremeter contra los comunicadores y de manera por demás difícil de entender el gobernador se presentó acompañado de su familia: Karime cargando al menor de los críos y al lado izquierdo del atril donde daba su conferencia de prensa, sus pequeños hijos Javier y Carolina con sus uniformes de la escuela. Que deplorable.

Pero bueno, tal vez tenga razón el señor gobernador y los equivocados sean el tonto auditor Juan Manuel Portal, el despistado de Manlio Fabio Beltrones, el que todo lo vuelve electoral, Héctor Yunes y su malvado PRI, los periodistas que están verdaderamente desinformados, los pensionados y jubilados que son una bola de mitoteros, los empresarios que segurito quieren cobrar doble y esos de la UV que solo sirven para desquiciar la ciudad con sus marchas llevando a miles de holgazanes con ellos al desmadre.

Sí, todos somos unos equivocados, señor.

Y pa´mim que quien nos embarcó fue ese cabrón de Miguel Angel Yunes Linares que es como el mismísimo diablo.

Tiempo al tiempo.

Por: Édgar Hernández *Premio Nacional de Periodismo

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